Esclavos de un Círculo Vicioso con el Plástico

Por: Omar Shamir Reynoso, Biólogo Marino Dominicano

El pasado 12 de Julio el litoral costero de Santo Domingo, capital de República Dominicana, amaneció desbordado de basura por los efectos de la tormenta tropical Beryl, la cual provocó una importante cantidad de lluvia sobre el territorio y con ella, a través del río Ozama, cientos de toneladas de desperdicios llegaron hasta el Mar Caribe.

Para sorpresa de muchos, este fenómeno se repite con cierta frecuencia. En ocasiones ocurre en menor magnitud y por eso quizás no había llamado la atención de medios de comunicación locales e internacionales. Esta vez, numerosas voces en todo el mundo y a través de las redes sociales se hicieron eco de la “isla de basura” del Malecón dominicano, una mezcla de plástico, foam y lilas (eichhornia crassipes, especie exótica invasora que coloniza el río Ozama).

Las alarmas se activaron y cientos de instituciones gubernamentales, de la sociedad civil y militares se congregaron para dar atención y retirar del mar la alarmante cantidad de basura. Las autoridades hablaron de aproximadamente 1,000 toneladas; las imágenes le dieron la vuelta al mundo; toda la sociedad se mostró preocupada.

La cantidad de basura que no se ve en estas fotos actuales y que se ha estado depositando en la zona por décadas es mucho mayor a la que se ha encontrado en esta ocasión. El mayor problema es con el microplástico, que se desintegra en partes menores de 5 mm y hace prácticamente imposible su recolección.

Este fenómeno atmosférico (la tormenta tropical Beryl) evidenció por un lado la deficiencia ciudadana de hacer un uso responsable de los desechos, y por el otro lado la deficiencia de las autoridades al no tener políticas efectivas para evitar que eventos como este continúen ocurriendo.

Mientras miles de hombres y mujeres dedicaron largas horas a retirar la basura de las playas del Malecón de Santo Domingo, las provisiones de alimentos y bebidas que se contemplaron para los fines eran de plástico y foam, los mismos dos compuestos con los que principalmente estaban librando la batalla de recolección; además, a pocos kilómetros de distancia se soltaron globos al aire en la celebración que desvelaba un busto del principal padre de la patria dominicana (ignorando el problema que esto representa para su posterior recolección).

La moraleja en todo esto es bien clara: la sociedad civil, los empresarios y las autoridades civiles y militares deben abocarse a una drástica reducción del plástico de un solo uso y del foam.

No todo está perdido para los dominicanos. En Puerto Plata, por ejemplo, en la urbanización Bayardo, sus residentes han tenido la iniciativa de clasificar sus desechos, muestra de que cuando se quiere, se puede. Sólo hace falta prender la chispa. Por otra parte, más recientemente la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley sobre manejo de residuos sólidos, lo cual abre una nueva etapa sobre el tema de manejos de desechos sólidos en el país. Aún quedan pendientes importantes desafíos para que esta nueva regulación cumpla con los estándares deseados y que pueda contribuir a educar a la población a todos los niveles.

El dramático panorama del “mar de plástico y basura” que vimos hace nos días sirvió de motor para exponer la problemática y generar conversaciones que estaban pendientes. Ahora tenemos una tarea adicional: encontrar soluciones sostenibles de igual o mayor magnitud, que permitan cambiar la percepción generalizada en el mundo de que “en RD somos sucios”.

¿Qué puede hacerse? Cada ciudadano puede reducir su consumo de plásticos y envases de un sólo uso (como las bolsas plásticas, los sorbetes o calimetes), y eliminar el uso de foam. Existe una petición para prohibir las bolsas plásticas en la República Dominicana, a la que puedes apoyar firmando aquí.  También puede disponerse a recibir más información sobre estos temas. Por ejemplo, el DREFF tiene disponible una cartelera de documentales que de manera gratuita pueden verse en línea (DREFF 24/7). Y por último, puede contribuirse a mejorar la percepción internacional del país compartiendo en redes sociales y con los medios de comunicación en todo el mundo, las buenas prácticas en sostenibilidad que existen aquí, así como tantas imágenes positivas y buenos ejemplos a seguir.

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Slaves to the Vicious Cycle of Plastics

By: Omar Shamir Reynoso, Dominican Marine Biologist

When daylight broke this past July 12, the coast of Santo Domingo – the capital of the Dominican Republic – was awash with tons of debris due to the impact of Tropical Storm Beryl.  The storm brought with it an impressive amount of rain and, with it, through the Ozama River, washed tons of garbage into the Caribbean Sea.

Many were surprised to discover that this phenomenon is not all that uncommon. Sometimes the amount of garbage that surfaces is not that great, and perhaps this is one of the reasons the local and international media outlets had not paid much attention to it.  But this time, multiple voices from around the world and through social media outlets highlighted the “island of garbage” Santo Domingo’s seaside boulevard had become: a “sea” of plastic, foam and water hyacinths (Eichhornia Crassipes), an invasive exotic species found in the Ozama River.

The alarms went off and hundreds of government and civil society institutions, working jointly with the military, came together to remove the alarming amount of garbage that had accumulated along the shoreline. The authorities reported a staggering number of thousands of tons of garbage.  The images quickly went around the world and all of society expressed its concern.

The amount of garbage not seen in these current photographs has been deposited in the region for decades, and is much greater than the garbage and debris that surfaced on this particular occasion.  The most important problem is the high level of microplastics, which disintegrate into minute pieces, making it literally impossible to remove from the contaminated area.

On one side, Tropical Storm Beryl highlighted the inefficient ways citizens handle garbage. On the other, the storm revealed the ineffectiveness of the authorities due to the lack of effective policies that could help avoid the repetition of other similar phenomena.

The thousands of men and women who dedicated long hours to the removal of the garbage that ended up along Santo Domingo’s seaside boulevard discovered that the great majority of the waste material consisted of plastic and foam. These two components, the same that were being used for their food and beverages during the cleaning, turned out to be the most difficult elements in the battle carried out to remove garbage from the shoreline. In addition, interestingly enough, just a few kilometers from the site, hundreds of balloons were released into the air to celebrate the unveiling of a bust of the country’s most important founding father, ignoring the problem plastic balloons represent when the time comes to remove them.

The moral of this story is quite clear: civil society, the private sector, as well as the government and military authorities, must severely crack down on the use of plastic and foam materials.

However, not all is lost for Dominicans. In Puerto Plata’s Bayardo neighborhood – part of the north coast’s most important city – its residents have come up with an initiative to classify garbage, demonstrating that where there is a will there is a way. All that is needed is a simple spark to get things going.

On the other hand, and more recently, the Chamber of Deputies in Congress approved a bill on the handling of solid waste and opening a whole new chapter on the issue of solid waste management in the country. Important challenges are still pending for this regulation to comply with the required standards necessary, and that can eventually contribute to educate the population at all levels.

The dramatic images of the “sea of plastic and garbage” that we saw just a few days ago served to expose the problem and generate pending conversations on this issue. We now face an additional task: finding sustainable solutions of an equal or greater magnitude, that will eliminate the generalized worldwide perception that “in the DR we are dirty.”

What can be done? Each citizen can reduce his or her use of plastics (such as plastic bags and straws) and eliminate the use of foam articles. There is also a petition to prohibit the use of plastic bags in the Dominican Republic. You may support the petition by signing here. You can also receive more information on these issues.  For example, the DREFF features a series of documentaries that anyone can watch, free of charge, online (DREFF 24/7).

And, finally, you may also contribute to improve the country’s international image by sharing through social media and sending to international media outlets the best sustainable practices we have here, as well as positive images and best practices to follow.

Cómo FUNDEMAR enfrenta el desafío de la preservación de los arrecifes de coral y vida marina

Por: Jordana Vásquez, creadora de www.UrbanOnSite.com y gerente de proyectos de Eficiencia Energética y Sostenibilidad en Nueva York. 

Existen docenas de disciplinas dentro del mundo de la vida marina. Sin embargo, es probable que estas se puedan categorizar dentro de los temas de conservación y concientización. Una organización que está haciendo olas, es FUNDEMAR, Fundación Dominicana de Estudios Marinos. Jordana Vásquez, a través de Urbanonsite, tuvo la oportunidad de reunirse con María Villalpando, Coordinadora en Conservación de Biodiversidad Costera Marina, y platicar acerca de los arrecifes de coral y la contribución de FUNDEMAR.

La misión de FUNDEMAR es contribuir al desarrollo sostenible a través de la investigación, la educación y los proyectos que promueven la conservación de los recursos naturales costeros y la vida marina en la República Dominicana. Sus proyectos incluyen pero no se limitan a la preservación de arrecifes de coral, ecoturismo, limpieza de playas, vida silvestre marina y el compromiso con buzos locales y miembros de la comunidad. Sin embargo, a pesar de los implacables esfuerzos de la organización en la esfera de la vida marina, hay un oponente que ataca sin previo aviso y sin signos de desaceleración.

El calentamiento global llegó para quedarse, y se considera como solo uno de los síntomas del cambio climático. Uno de los desafíos a los que se enfrentan los arrecifes de coral ante las alzas de temperatura en el mar es el impacto a la capacidad de reproducirse y poblar las colonias. Esta es la razón por la cual FUNDEMAR se encarga de servir como habilitadores de la reproducción de arrecifes de corales jóvenes.

Los voluntarios son bienvenidos, y junto con el equipo de FUNDEMAR, han creado estructuras que han demostrado ser resistentes a la amenaza de las mareas altas y las tormentas. Hoy en día, estas estructuras resultan ser un refugio seguro para que la vida marina crezca, se reproduzca y aumente la biodiversidad. Además de salvar al mundo un arrecife de coral a la vez, tienen una asociación de beneficio mutuo con buzos locales que ha demostrado ser muy exitosa en el suministro de equipos y recursos para su investigación y trabajo.

Otros contribuyentes importantes al deterioro de los arrecifes de coral son la contaminación plástica y la pesca. Según “National Geographic”, y su artículos de “Plastic or Planet” 6,3 mil millones de toneladas nunca llegan a los contenedores de reciclaje y el plástico tarda aproximadamente 450 años o nunca en biodegradarse. No es un mito el hecho de que la contaminación y el plástico del océano matan la vida animal y dificulta la capacidad de los animales de poder vivir una vida plena y saludable. Es lamentable que, desde el plancton hasta las ballenas, la vida marina se vea afectada diariamente por la mala gestión de los desechos y como tal solo pueda ser corregida por humanos.

Quizás haya dudas sobre el tema del cambio climático, sin embargo, definitivamente no puede haber negación sobre los efectos de la contaminación en nuestros océanos. Por lo tanto, el ejemplo de FUNDEMAR al mostrar lo que un grupo de jóvenes impulsados por su misión están haciendo, es un cambio importante y visible.

Para más información, visite http://fundemardr.org/

Challenges Faced by FUNDEMAR to Preserve Coral Reefs and Marine Systems

By: Jordana Vásquez, Creator of http://www.UrbanOnSite.com and Project Manager of Efficient Energy and Sustainability in New York

There are dozens of disciplines within marine systems.  However, it is most probable that these can be categorized within the conservation and awareness agendas.  A particular organization that is making waves is the Dominican Foundation of Marine Studies (FUNDEMAR).  Jordana Vásquez, through Urbanonsite, had the opportunity to meet with María Villalpando, Conservation Coordinator in Coastal Marine Biodiversity to discuss the current situation faced by coral reefs and the contributions being made by FUNDEMAR on this issue.

FUNDEMAR’s mission is to contribute to the sustainable development and conservation of coastal and marine systems of the Dominican Republic through research, education and specific projects. Some of these projects include – but are not limited to – the preservation of coral reefs, ecotourism, beach clean-up initiatives, marine life issues, and a commitment to work with local divers and communities. However, in spite of the tremendous efforts carried out by the organization in this area, there is a fierce opponent that attacks swiftly and without prior notice.

Global warming is here to stay and is considered to be one of the major side effects of climate change.  One of the challenges faced by the coral reefs, due to the rising water temperatures, is to efficiently reproduce and populate its colonies. This is the reason why FUNDEMAR works to populate coral reefs with young corals.

Volunteers are welcome and, along with the FUNDEMAR team, they have created structures that have proven to be resistant to the threat of high tides and storms. Today, these structures have become a safe refuge for the growth and reproduction of marine life and biodiversity.  Aside from saving one coral reef at a time, the organization has strengthened a successful relationship with local divers in providing them with equipment and resources for their research and work.

Other important contributors to the deterioration of coral reefs are the contamination by plastic materials and fishing.  According to the article “Plastic or Planet,” published by National Geographic magazine, 6.3 million tons of waste never reaches recycling containers.  And, plastic takes approximately 450 years – or never – to biodegrade.  It is not a myth that pollution and plastic are killing marine life in the world’s oceans, as well as hindering the capacity of these marine animals to live a healthy and plentiful existence.  It is unfortunate that marine wildlife – ranging from plankton to whales – is seriously impacted on a daily basis due to the bad management of waste disposal, a situation which can only be corrected by humans.

Perhaps there’s doubt about the issue of climate change.  However, there is no question regarding the pollution of our oceans. Therefore, the example set by FUNDEMAR – bringing in groups of young people attracted by its mission – is having an important and visible impact.

For more information, please visit: http://fundemardr.org/

La Paradoja de la Toma de Conciencia

Por Jake Kheel, bloggero invitado. Vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana y co-direcotr del documental Muerte por Mil Cortes

“No hay diferencia entre un pesimista que dice: ‘Se acabó, no te molestes en intentar hacer nada porque no hará ninguna diferencia’, y un optimista que dice: ‘Cálmate, todo va a salir bien.’ De cualquier manera, los resultados son los mismos. No se hace nada”.

Yvon Chouinard, fundador de Patagonia

A fines de 2017, la Fundación Grupo Puntacana y la Muestra de Cine Medioambiental Dominicana (DREFF) organizaron, junto al equipo de edición de la película, la proyección del documental Chasing Coral en todo el territorio de la República Dominicana. Chasing Coral cuenta con una fotografía impresionante y una narrativa persuasiva.  El documental logra resumir un tema complejo, como es el blanqueamiento de los arrecifes de coral, de modo que un público sin formación técnica no solo adquiere conocimientos básicos acerca de los corales, sino que además termina sintiendo una profunda preocupación por su inminente y grave situación. El éxito de la película les ha valido una nominación a los Premios Oscar al Mejor Documental.

Al igual que muchos documentales que exploran desafíos globales complejos, Chasing Coral enfrenta la difícil tarea de llevar la “toma de conciencia” sobre un problema, a iniciativas con acciones tangibles para resolverlo. ¿De qué manera una persona que asiste a la proyección de la película Chasing Coral puede realmente contribuir a reducir el blanqueo de los arrecifes de coral, el cual es un fenómeno global causado por los cambios a gran escala que han sufrido los océanos del planeta y el clima, y que causan la muerte de los corales? ¿De qué forma pueden los directores de películas tan poderosas como el documental de Al Gore sobre el cambio climático, An Inconvenient Truth, el cual ganó un Oscar, inspirar a las personas no únicamente a actuar sino a producir un cambio positivo? Esta paradoja de la toma de conciencia es uno de los mayores desafíos que el movimiento ambientalista enfrenta en la actualidad.

Lo cierto es, que la mayoría de las películas documentales ambientales carecen de  ofrecer una verdadera orientación. Al final de An Inconvenient Truth se le informa al público presente que la crisis climática inminente es solucionable. Se nos aconseja que compremos electrodomésticos y bombillas eficientes, que bajemos nuestros termostatos y que reciclemos. Se nos dice que debemos comprar un automóvil híbrido, si podemos pagarlo. Sin embargo, esta lista de recomendaciones parece ridículamente pequeña e insignificante, frente a los cambios monumentales que se están produciendo en todo el planeta y sus catastróficas consecuencias, todos representados en la película. Tanto así, que al parecer, los cineastas reconocieron esta deficiencia y se sintieron obligados a realizar una continuación de la película: An Inconvenient Sequel: Truth to Power.

Del mismo modo, Chasing Coral concluye con un mensaje esperanzador. Inmediatamente después de describir un futuro deprimente para los arrecifes de coral, se le dice al público que la transformación que salvará a los corales ya está en marcha. El protagonista de la película, Zack Rago, es mostrado enseñando a los niños en edad escolar sobre los arrecifes de coral mediante el uso de lentes de realidad virtual. También se le dice al público que las ciudades se están volviendo ecológicas y que las medidas climáticas están bien avanzadas. ¡Esto, a pesar de que más del 50% de la Gran Barrera de Coral fue destruida en cuestión de meses! ¿Está realmente produciéndose una transformación?

Tras haber producido y co-dirigido el documental Death by a Thousand Cuts, que explora el conflicto que surge entre la República Dominicana y Haití debido a la deforestación de sus bosques fronterizos, estoy íntimamente familiarizado con el problema excepcional de realizar un documental sobre el medio ambiente. Además de tener una historia interesante, los cineastas deben pensar en la recaudación de fondos, la producción, los personajes, la narrativa y, finalmente, la distribución de su producto. Todo esto mientras procura crear una obra de arte precisa, estimulante y que pueda producir cambios. Realizar una película es una tarea considerable, independiente de si se intenta provocar al público para que tome medidas que ayuden a resolver los complejos problemas medioambientales.

Nuestro equipo debatió sobre cómo debíamos terminar nuestra película. Lidiamos, por ejemplo, con temas tales como si debíamos presentar soluciones al desafío de la deforestación en La Española. En vez de producir carbón utilizando leña de los bosques, se podría convencer a los haitianos de utilizar otros combustibles menos perjudiciales como el gas propano. El gobierno dominicano debería tomar medidas estrictas contra la deforestación. Todos deberíamos reciclar. Al final, decidimos que el público debería ser quien decida por sí mismo cuál es el mejor curso de acción. Nuestra esperanza es que la película, y su inquietante final, crearán angustia y posiblemente ira y en definitiva, acción. Más que una receta sobre qué hacer, esperábamos generar la suficiente preocupación como para que el público se viera obligado a buscar por sí mismo una solución.

Esto de ninguna manera es una crítica abierta a Chasing Coral, Inconvenient Truth, o a cualquier otra de una docena de innovadoras películas medioambientales. Estas películas son obras de arte excepcionales que han generado una gran conciencia pública sobre temas medioambientales de importancia crítica y todos los numerosos premios recibidos son muy merecidos. Nos sentimos honrados de tener la oportunidad de presentar Chasing Coral en la República Dominicana.

Irónicamente, después de cinco años de producción y de un intenso esfuerzo para promover nuestra película, es probable que el único impacto medible que tuvo fue ejercer suficiente presión sobre el gobierno dominicano acerca del deterioro de sus bosques, por lo que se vio obligado a sustituir al (totalmente ineficaz) ministro de Medio Ambiente en funciones, por un líder más dinámico y comprometido. Pero si el final de la película hubiese ofrecido al público un grano de esperanza, también podría haber ofrecido una excusa para la inacción. Y, tal vez, la presión para realizar este cambio nunca hubiera ocurrido.

¿Qué sucedería si en lugar de dejarle al público esperanza, estas poderosas películas medioambientales nos dejaran algo distinto: desesperación? El autor Derrick Jensen, argumenta en su ensayo “Beyond Hope” que “cuando la esperanza muere, comienza la acción”. Jensen afirma que la desesperación es una respuesta perfectamente razonable frente a una situación desesperada y lo que es más importante, es sinónimo de empoderamiento. Cuando renuncias a la esperanza y “a confiar en alguien o en algo más para que solucione tus problemas…” simplemente comienzas a hacer lo que sea necesario para resolver esos problemas tú mismo”.

Quizás el movimiento ambientalista debería hacer cambios en su estrategia para así motivar a la acción. Sería interesante ver los resultados si emplearan la teoría de Jensen. Contrario a dejar al público con mensajes de esperanza y garantías de que se está produciendo una transformación, dejarlos en un estado de desesperación, indignación y con una profunda inquietud sobre las consecuencias de continuar actuando como de costumbre. ¿Será que los documentales sobre medio ambiente podrían ser más eficaces para incitar al público a defender al planeta si no le diéramos una razón para no hacerlo? No tengo la respuesta, pero al menos, si vamos a convertirnos en verdaderos agentes de cambio, debemos reflexionar sobre por qué la sensibilización ciudadana por sí sola no ha conducido a una protección más efectiva del medio ambiente.

The Awareness Paradox

By Jake Kheel, guest blogger. Vicepresident of Grupo Puntacana Foundation and co-Director of the documentary Death by a Thousand Cuts

“There’s no difference between a pessimist who says, ‘It’s all over, don’t bother trying to do anything, it won’t make a difference,’ and an optimist who says, ‘Relax, everything is going to turn out fine.’ Either way the results are the same. Nothing gets done.”

Yvon Chouinard, Founder Patagonia

In late 2017, the Grupo Puntacana Foundation and the Dominican Republic Environmental Film Festival (DREFF) hosted screenings throughout the Dominican Republic of the documentary film, Chasing Coral, with the film’s impact team. Chasing Coral has stunning photography, a compelling narrative and manages to summarize a complex subject, coral bleaching, so that a lay audience not only gains a basic understanding of corals, but feels deeply concerned about their impending plight. The film’s success has garnered a nomination for the Academy Awards Best Documentary.

However, like many documentary films that explore complex global challenges, Chasing Coral confronts the difficult challenge of converting “awareness” of a problem, into tangible actions to solve it. How can the average person watching Chasing Coral actually contribute to reducing coral bleaching, a global phenomenon caused by large-scale changes in the planet’s oceans and climate that cause the corals to die? How can Directors of powerful films like An Inconvenient Truth, Al Gore’s Oscar-winning documentary about global climate change, inspire people not only to act, but to produce effective change. This awareness paradox is one of the greatest challenges the environmental movement faces today.

Unfortunately, most environmental films struggle to provide guidance. At the end of An Inconvenient Truth the viewer is told that the climate crisis is imminently solvable. We are advised to buy energy efficient appliances and lightbulbs, to turn down our thermostats and to recycle. We are told to buy a hybrid car, if we can afford one. Yet this list of recommendations seems unreasonably small in the face of the monumental changes occurring around the planet, and their catastrophic consequences, all depicted in the film. (Apparently the filmmakers recognized this shortcoming and felt obliged to make a sequel, An Inconvenient Sequel: Truth to Power).

Similarly, Chasing Coral offers a message of hope to close the film. After painting a dire and downright depressing outlook for the future of coral reefs around the world, the audience is told that the transformation that will save the corals is already underway. The films’ protagonist, Zack Rago, is shown teaching school kids about corals reefs through virtual reality headsets. The audience is told that cities are being greenified and climate action is well underway. This despite over 50% of the Great Barrier Reef having been decimated in a matter of months. Is a transformation really underway?

Having produced and co-directed the documentary film Death by a Thousand Cuts, which explores the emerging conflict between the Dominican Republic and Haiti over their disappearing border forests, I am intimately familiar with the unique challenge of making an environmental documentary film. Besides having an engaging story, filmmakers have to think about fundraising, producing, characters, narrative and eventually, distributing their product. All this while trying to create an accurate, thought-provoking, and change-producing piece of artwork. Making a film is a major undertaking, never mind trying to provoke the audience to take action to help solve complex environmental problems.

Our team struggled with how to end our film. We grappled with whether we should present solutions to the challenge of deforestation on Hispaniola. Instead of making charcoal from the forests, Haitians could be convinced to use other less harmful fuels, like propane. The Dominican government should crack down on deforestation. We should all recycle. Ultimately, we decided that the audience should be allowed to decide for themselves the best course of action. We hoped that the film, and it’s unsettling ending, would create angst, possibly rage, and ultimately, action. Rather than a recipe for what to do, we hoped to produce enough concern that the audience would be compelled to figure it out what needed to be done on their own.

This is by no means an open criticism of Chasing Coral, Inconvenient Truth, or any other of a dozen groundbreaking environmental films. These films are exceptional works of art that have created significant public awareness about critical environmental issues. All of their numerous awards are merited. We were honored to be have the opportunity to present Chasing Coral in the Dominican Republic.

Ironically, after five years of production and a massive effort to promote our film, probably the only measurable impact it had was to put enough public pressure on the Dominican government about its deteriorating forests, that it was forced to replace the acting (and completely ineffective) Minister of Environment with a more committed, dynamic leader. But had the film left the audience with a kernel of hope at its conclusion, it might also have left an excuse for inaction. And just maybe the pressure to make this change never would have occurred.

What if, instead of leaving the audience with a smidgeon of hope, these powerful environmental films left us with something other than hope: despair. The author Derrick Jensen argues in his essay “Beyond Hope,” that “when hope dies, action begins.” Jensen contends that despair is a perfectly reasonable response to a desperate situation, and, more importantly, it is empowering. When you give up on hope and “relying on someone or something else to solve your problems…. you just begin doing whatever it takes to solve those problems yourself.”

Perhaps the environmental movement, more than messages of hope, and assurances that a transformation is already underway, needs to employ despair, outrage, and profound trepidation of the consequences of business as usual, as a strategy to inspire action. Would environmental documentaries be more effective at prodding audiences into defending the planet if we didn’t give them a reason not to? I don’t know the answer, but at the very least, if we are going to become real changemakers, we have to reflect on why creating public awareness alone has not led to more effective environmental protection.

ASPECTOS IMPORTANTES DE LA COP23 EN BONN, ALEMANIA

Por: Omar Ramírez Tejada, Bloggero Invitado

Bajo el lema “Una Conferencia, dos zonas”, término la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrándose del 6 al 17 de noviembre de 2017, en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiji. Incluyó la 23ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP 23) a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la 13ª sesión de la Conferencia de las Partes que actúa como Reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto (CMP 13), y la segunda sesión de la Conferencia de las Partes que actúa como Reunión de las Partes en el Acuerdo de París (CMA 1-2).

También se reunieron tres órganos subsidiarios, el 47º período de sesiones del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT 47) y el Órgano Subsidiario de Ejecución (OSE 47), y la cuarta versión del primer período de sesiones del Grupo de Trabajo Especial sobre el Acuerdo de París (APA 1-4).

Entre sus objetivos estuvo, ajustar el Acuerdo de París, en especial las áreas de tecnologías, retomar daños y pérdidas por efectos del cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero y la transparencia, en esta oportunidad la Conferencia reunió a más de 16,000 participantes, incluyendo más de 9,200 funcionarios gubernamentales, 5,500 representantes de organismos y agencias de la ONU, organizaciones intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, y 1,200 miembros de los medios de comunicación.

Las negociaciones, que no concluyeron hasta la madrugada del sábado 18 de noviembre, se centraron en los diversos aspectos del programa de trabajo del Acuerdo de París. Las Partes adoptaron 31 decisiones, 24 bajo la COP, 7 bajo la CMP, que, entre otras cosas: brindan orientación sobre la finalización del programa de trabajo del Acuerdo de París, inician el Diálogo de Talanoa (el nombre para el Diálogo Facilitador para 2018 solicitado en la decisión 1 / CP.21, que adoptó el Acuerdo de París), y da importancia a la implementación y ambición previas a 2020, en el marco del “Momento de Fiji para la aplicación”.

Otro punto destacable fue decidir que el Fondo de Adaptación cumplirá el Acuerdo de París sujeto a las decisiones que se tomarán en el CMA 1-3; operacionalizar las acciones de las comunidades locales y la plataforma de los pueblos indígenas; establecer un plan de acción de género; evaluar el proceso de examen técnico sobre mitigación y adaptación; avanzar en el financiamiento a largo plazo; y concluir los exámenes del Comité Permanente de Finanzas, el Fondo de Adaptación, la creación de capacidad en los países con economías en transición y en los países en desarrollo; y brinde orientación al Comité Ejecutivo del Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños Asociados con los Impactos del Cambio Climático.

El segmento conjunto de alto nivel bajo la COP, CMP y CMA reunió a 15 jefes de estado y gobierno, además de ministros y jefes de delegación.

Las negociaciones tuvieron lugar en la “Zona de Bula” y los eventos paralelos en la “Zona de Bonn”. En la zona de Bonn, muchos actores estatales y no estatales anunciaron iniciativas para la acción climática, incluido el lanzamiento de la Iniciativa Ocean Pathway, para vincular océanos con acción de cambio climático a través de los procesos climáticos de la ONU, y el Compromiso de Bonn-Fiji, que fue adoptado por más de 300 líderes locales y regionales para cumplir con el Acuerdo de París.

Principales Puntos de Avance en la COP23

Durante las negociaciones los países trabajaron en puntos cruciales para la urgente implementación del Acuerdo de París, que permitirá que el aumento de temperatura no sobrepase los 2°C. hasta conseguir la meta de los 1.5°C.

Se necesita avanzar prioritariamente en el funcionamiento del Fondo Verde para el Clima (FVC), que permite captar recursos financieros de los países desarrollados para que las naciones en desarrollo y más vulnerables puedan afrontar las consecuencias del cambio climático. El FVC espera contar con 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020. Sin duda uno de los grandes retos de los próximos años será avanzar en ese tema.

En la COP23 hubo avances muy importantes para el contexto latinoamericano y caribeño. El primero referido a la aprobación de un plan de trabajo para la agricultura, ya que para las próximas reuniones discutirán temas en relación a: la adaptación de la agricultura frente al cambio climático, mejorar la capacidad de carbono en los suelos, el sector ganadero y las emisiones de GEI, la seguridad alimentaria, entre otros.

El segundo tema y que es considerado un hito es la creación de una plataforma para conocimientos locales, en la cual se resaltará el aporte tradicional, por ejemplo, de los grupos indígenas para afrontar el cambio climático, pero además se da un reconocimiento a sus capacidades ancestrales.

Resultados de la COP23 para implementar el Acuerdo de París

Diálogo de Talanoa –  se activa y pone en movimiento el plan para acelerar la acción climática con el fin de limitar el aumento de la temperatura. Las Partes han decidido que el diálogo tendrá una fase preparatoria y otra política que será liderada por las presidencias de la COP23 y la COP24, esta última se llevará a cabo en Polonia del 3 al 14 de diciembre del 2018. Durante el diálogo las Partes deberán considerar el informe sobre sobre 1.5°C que será presentado el próximo año por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). Durante la etapa política, que se llevará a cabo en presencia de los ministros en la COP24, se reportarán las NDC que se espera contengan metas y acciones más ambiciosas de reducción de emisiones, sobre todo de los países con mayor responsabilidad histórica en el tema.

En relación al Fondo de Adaptación, se superó la meta del 2017 gracias a los aportes de Alemania e Italia que contribuyeron con 50 millones y 7 millones de euros, respectivamente.  El fondo cuenta actualmente con 93 millones de dólares.

En relación al mecanismo de pérdidas y daños se está terminando el tiempo y se cierra la ventana para poder presionar a los países desarrollados a trabajar más en este tema, dada la urgencia de brindar herramientas a los países vulnerables de recuperarse luego de eventos climáticos extremos.

POSICIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DESAFIOS PARA EL 2018 

De hecho, Estados Unidos envió un documento a la Organización de Naciones Unidas (ONU), el día 4 de agosto de 2017, para oficializar su intención de abandonar el Acuerdo de París. También anunció que continuará participando en las negociaciones internacionales sobre cambio climático, como la COP 23. El gobierno de Donald Trump participó en la COP 23 “para proteger los intereses de Estados Unidos y asegurar que todas las opciones de políticas (ambientales) permanezcan abiertas a esta administración” pero la comunidad de países signatarios del Acuerdo de París expresó su rechazo para renegociar dicho acuerdo, que ha costado dos décadas de negociaciones.

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París es un asunto complejo, y tiene varias aristas. En primer lugar, su participación en emisiones de gases de invernadero ronda el 17%. En segundo lugar, al desconocer los tratados climáticos se siente libre de abandonar los compromisos adquiridos, como de hecho ya ha recortado el presupuesto de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA). También todo indica que va a incentivar los nuevos métodos de extracción y producción de combustibles de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En tercer lugar, dejará de contribuir con su aporte al Fondo Verde del Clima, destinado a los países de menores recursos para que puedan cumplir sus compromisos de reducción de GEI y avanzar hacia las nuevas energías limpias. Todo ello va en dirección contraria a las cláusulas del Acuerdo de París.

La buena noticia es que varias autoridades regionales y locales como es caso del gobernador de California Jerry Brown dijo que las ciudades y los estados aún pueden hacer una profunda diferencia en el cambio climático sin el apoyo de la administración Trump. Por su parte el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, dijo que 375 ciudades estadounidenses han suscrito las reducciones del Acuerdo de París, a pesar de que Estados Unidos se retiró. Prometió, además “que la ciudad de Nueva York iría aún más lejos con dramáticos recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero a través de estrictas mejoras en los códigos de la ciudad para su principal fuente de emisiones.

Después de lo sucedido en Bonn en noviembre pasado, el próximo 2018 será otro año importante para la diplomacia climática internacional a medida que los países avanzan en la implementación del Acuerdo de París sobre cambio climático y la comunidad internacional está decidida a continuar a pesar de la posición de los Estados Unidos, tal y como ocurrió con el Protocolo de Kyoto parecería que la historia se repite, pero con características diferentes.