La Paradoja de la Toma de Conciencia

Por Jake Kheel, bloggero invitado. Vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana y co-direcotr del documental Muerte por Mil Cortes

“No hay diferencia entre un pesimista que dice: ‘Se acabó, no te molestes en intentar hacer nada porque no hará ninguna diferencia’, y un optimista que dice: ‘Cálmate, todo va a salir bien.’ De cualquier manera, los resultados son los mismos. No se hace nada”.

Yvon Chouinard, fundador de Patagonia

A fines de 2017, la Fundación Grupo Puntacana y la Muestra de Cine Medioambiental Dominicana (DREFF) organizaron, junto al equipo de edición de la película, la proyección del documental Chasing Coral en todo el territorio de la República Dominicana. Chasing Coral cuenta con una fotografía impresionante y una narrativa persuasiva.  El documental logra resumir un tema complejo, como es el blanqueamiento de los arrecifes de coral, de modo que un público sin formación técnica no solo adquiere conocimientos básicos acerca de los corales, sino que además termina sintiendo una profunda preocupación por su inminente y grave situación. El éxito de la película les ha valido una nominación a los Premios Oscar al Mejor Documental.

Al igual que muchos documentales que exploran desafíos globales complejos, Chasing Coral enfrenta la difícil tarea de llevar la “toma de conciencia” sobre un problema, a iniciativas con acciones tangibles para resolverlo. ¿De qué manera una persona que asiste a la proyección de la película Chasing Coral puede realmente contribuir a reducir el blanqueo de los arrecifes de coral, el cual es un fenómeno global causado por los cambios a gran escala que han sufrido los océanos del planeta y el clima, y que causan la muerte de los corales? ¿De qué forma pueden los directores de películas tan poderosas como el documental de Al Gore sobre el cambio climático, An Inconvenient Truth, el cual ganó un Oscar, inspirar a las personas no únicamente a actuar sino a producir un cambio positivo? Esta paradoja de la toma de conciencia es uno de los mayores desafíos que el movimiento ambientalista enfrenta en la actualidad.

Lo cierto es, que la mayoría de las películas documentales ambientales carecen de  ofrecer una verdadera orientación. Al final de An Inconvenient Truth se le informa al público presente que la crisis climática inminente es solucionable. Se nos aconseja que compremos electrodomésticos y bombillas eficientes, que bajemos nuestros termostatos y que reciclemos. Se nos dice que debemos comprar un automóvil híbrido, si podemos pagarlo. Sin embargo, esta lista de recomendaciones parece ridículamente pequeña e insignificante, frente a los cambios monumentales que se están produciendo en todo el planeta y sus catastróficas consecuencias, todos representados en la película. Tanto así, que al parecer, los cineastas reconocieron esta deficiencia y se sintieron obligados a realizar una continuación de la película: An Inconvenient Sequel: Truth to Power.

Del mismo modo, Chasing Coral concluye con un mensaje esperanzador. Inmediatamente después de describir un futuro deprimente para los arrecifes de coral, se le dice al público que la transformación que salvará a los corales ya está en marcha. El protagonista de la película, Zack Rago, es mostrado enseñando a los niños en edad escolar sobre los arrecifes de coral mediante el uso de lentes de realidad virtual. También se le dice al público que las ciudades se están volviendo ecológicas y que las medidas climáticas están bien avanzadas. ¡Esto, a pesar de que más del 50% de la Gran Barrera de Coral fue destruida en cuestión de meses! ¿Está realmente produciéndose una transformación?

Tras haber producido y co-dirigido el documental Death by a Thousand Cuts, que explora el conflicto que surge entre la República Dominicana y Haití debido a la deforestación de sus bosques fronterizos, estoy íntimamente familiarizado con el problema excepcional de realizar un documental sobre el medio ambiente. Además de tener una historia interesante, los cineastas deben pensar en la recaudación de fondos, la producción, los personajes, la narrativa y, finalmente, la distribución de su producto. Todo esto mientras procura crear una obra de arte precisa, estimulante y que pueda producir cambios. Realizar una película es una tarea considerable, independiente de si se intenta provocar al público para que tome medidas que ayuden a resolver los complejos problemas medioambientales.

Nuestro equipo debatió sobre cómo debíamos terminar nuestra película. Lidiamos, por ejemplo, con temas tales como si debíamos presentar soluciones al desafío de la deforestación en La Española. En vez de producir carbón utilizando leña de los bosques, se podría convencer a los haitianos de utilizar otros combustibles menos perjudiciales como el gas propano. El gobierno dominicano debería tomar medidas estrictas contra la deforestación. Todos deberíamos reciclar. Al final, decidimos que el público debería ser quien decida por sí mismo cuál es el mejor curso de acción. Nuestra esperanza es que la película, y su inquietante final, crearán angustia y posiblemente ira y en definitiva, acción. Más que una receta sobre qué hacer, esperábamos generar la suficiente preocupación como para que el público se viera obligado a buscar por sí mismo una solución.

Esto de ninguna manera es una crítica abierta a Chasing Coral, Inconvenient Truth, o a cualquier otra de una docena de innovadoras películas medioambientales. Estas películas son obras de arte excepcionales que han generado una gran conciencia pública sobre temas medioambientales de importancia crítica y todos los numerosos premios recibidos son muy merecidos. Nos sentimos honrados de tener la oportunidad de presentar Chasing Coral en la República Dominicana.

Irónicamente, después de cinco años de producción y de un intenso esfuerzo para promover nuestra película, es probable que el único impacto medible que tuvo fue ejercer suficiente presión sobre el gobierno dominicano acerca del deterioro de sus bosques, por lo que se vio obligado a sustituir al (totalmente ineficaz) ministro de Medio Ambiente en funciones, por un líder más dinámico y comprometido. Pero si el final de la película hubiese ofrecido al público un grano de esperanza, también podría haber ofrecido una excusa para la inacción. Y, tal vez, la presión para realizar este cambio nunca hubiera ocurrido.

¿Qué sucedería si en lugar de dejarle al público esperanza, estas poderosas películas medioambientales nos dejaran algo distinto: desesperación? El autor Derrick Jensen, argumenta en su ensayo “Beyond Hope” que “cuando la esperanza muere, comienza la acción”. Jensen afirma que la desesperación es una respuesta perfectamente razonable frente a una situación desesperada y lo que es más importante, es sinónimo de empoderamiento. Cuando renuncias a la esperanza y “a confiar en alguien o en algo más para que solucione tus problemas…” simplemente comienzas a hacer lo que sea necesario para resolver esos problemas tú mismo”.

Quizás el movimiento ambientalista debería hacer cambios en su estrategia para así motivar a la acción. Sería interesante ver los resultados si emplearan la teoría de Jensen. Contrario a dejar al público con mensajes de esperanza y garantías de que se está produciendo una transformación, dejarlos en un estado de desesperación, indignación y con una profunda inquietud sobre las consecuencias de continuar actuando como de costumbre. ¿Será que los documentales sobre medio ambiente podrían ser más eficaces para incitar al público a defender al planeta si no le diéramos una razón para no hacerlo? No tengo la respuesta, pero al menos, si vamos a convertirnos en verdaderos agentes de cambio, debemos reflexionar sobre por qué la sensibilización ciudadana por sí sola no ha conducido a una protección más efectiva del medio ambiente.

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The Awareness Paradox

By Jake Kheel, guest blogger. Vicepresident of Grupo Puntacana Foundation and co-Director of the documentary Death by a Thousand Cuts

“There’s no difference between a pessimist who says, ‘It’s all over, don’t bother trying to do anything, it won’t make a difference,’ and an optimist who says, ‘Relax, everything is going to turn out fine.’ Either way the results are the same. Nothing gets done.”

Yvon Chouinard, Founder Patagonia

In late 2017, the Grupo Puntacana Foundation and the Dominican Republic Environmental Film Festival (DREFF) hosted screenings throughout the Dominican Republic of the documentary film, Chasing Coral, with the film’s impact team. Chasing Coral has stunning photography, a compelling narrative and manages to summarize a complex subject, coral bleaching, so that a lay audience not only gains a basic understanding of corals, but feels deeply concerned about their impending plight. The film’s success has garnered a nomination for the Academy Awards Best Documentary.

However, like many documentary films that explore complex global challenges, Chasing Coral confronts the difficult challenge of converting “awareness” of a problem, into tangible actions to solve it. How can the average person watching Chasing Coral actually contribute to reducing coral bleaching, a global phenomenon caused by large-scale changes in the planet’s oceans and climate that cause the corals to die? How can Directors of powerful films like An Inconvenient Truth, Al Gore’s Oscar-winning documentary about global climate change, inspire people not only to act, but to produce effective change. This awareness paradox is one of the greatest challenges the environmental movement faces today.

Unfortunately, most environmental films struggle to provide guidance. At the end of An Inconvenient Truth the viewer is told that the climate crisis is imminently solvable. We are advised to buy energy efficient appliances and lightbulbs, to turn down our thermostats and to recycle. We are told to buy a hybrid car, if we can afford one. Yet this list of recommendations seems unreasonably small in the face of the monumental changes occurring around the planet, and their catastrophic consequences, all depicted in the film. (Apparently the filmmakers recognized this shortcoming and felt obliged to make a sequel, An Inconvenient Sequel: Truth to Power).

Similarly, Chasing Coral offers a message of hope to close the film. After painting a dire and downright depressing outlook for the future of coral reefs around the world, the audience is told that the transformation that will save the corals is already underway. The films’ protagonist, Zack Rago, is shown teaching school kids about corals reefs through virtual reality headsets. The audience is told that cities are being greenified and climate action is well underway. This despite over 50% of the Great Barrier Reef having been decimated in a matter of months. Is a transformation really underway?

Having produced and co-directed the documentary film Death by a Thousand Cuts, which explores the emerging conflict between the Dominican Republic and Haiti over their disappearing border forests, I am intimately familiar with the unique challenge of making an environmental documentary film. Besides having an engaging story, filmmakers have to think about fundraising, producing, characters, narrative and eventually, distributing their product. All this while trying to create an accurate, thought-provoking, and change-producing piece of artwork. Making a film is a major undertaking, never mind trying to provoke the audience to take action to help solve complex environmental problems.

Our team struggled with how to end our film. We grappled with whether we should present solutions to the challenge of deforestation on Hispaniola. Instead of making charcoal from the forests, Haitians could be convinced to use other less harmful fuels, like propane. The Dominican government should crack down on deforestation. We should all recycle. Ultimately, we decided that the audience should be allowed to decide for themselves the best course of action. We hoped that the film, and it’s unsettling ending, would create angst, possibly rage, and ultimately, action. Rather than a recipe for what to do, we hoped to produce enough concern that the audience would be compelled to figure it out what needed to be done on their own.

This is by no means an open criticism of Chasing Coral, Inconvenient Truth, or any other of a dozen groundbreaking environmental films. These films are exceptional works of art that have created significant public awareness about critical environmental issues. All of their numerous awards are merited. We were honored to be have the opportunity to present Chasing Coral in the Dominican Republic.

Ironically, after five years of production and a massive effort to promote our film, probably the only measurable impact it had was to put enough public pressure on the Dominican government about its deteriorating forests, that it was forced to replace the acting (and completely ineffective) Minister of Environment with a more committed, dynamic leader. But had the film left the audience with a kernel of hope at its conclusion, it might also have left an excuse for inaction. And just maybe the pressure to make this change never would have occurred.

What if, instead of leaving the audience with a smidgeon of hope, these powerful environmental films left us with something other than hope: despair. The author Derrick Jensen argues in his essay “Beyond Hope,” that “when hope dies, action begins.” Jensen contends that despair is a perfectly reasonable response to a desperate situation, and, more importantly, it is empowering. When you give up on hope and “relying on someone or something else to solve your problems…. you just begin doing whatever it takes to solve those problems yourself.”

Perhaps the environmental movement, more than messages of hope, and assurances that a transformation is already underway, needs to employ despair, outrage, and profound trepidation of the consequences of business as usual, as a strategy to inspire action. Would environmental documentaries be more effective at prodding audiences into defending the planet if we didn’t give them a reason not to? I don’t know the answer, but at the very least, if we are going to become real changemakers, we have to reflect on why creating public awareness alone has not led to more effective environmental protection.

ASPECTOS IMPORTANTES DE LA COP23 EN BONN, ALEMANIA

Por: Omar Ramírez Tejada, Bloggero Invitado

Bajo el lema “Una Conferencia, dos zonas”, término la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático celebrándose del 6 al 17 de noviembre de 2017, en Bonn, Alemania, bajo la Presidencia de Fiji. Incluyó la 23ª sesión de la Conferencia de las Partes (COP 23) a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), la 13ª sesión de la Conferencia de las Partes que actúa como Reunión de las Partes en el Protocolo de Kyoto (CMP 13), y la segunda sesión de la Conferencia de las Partes que actúa como Reunión de las Partes en el Acuerdo de París (CMA 1-2).

También se reunieron tres órganos subsidiarios, el 47º período de sesiones del Órgano Subsidiario de Asesoramiento Científico y Tecnológico (OSACT 47) y el Órgano Subsidiario de Ejecución (OSE 47), y la cuarta versión del primer período de sesiones del Grupo de Trabajo Especial sobre el Acuerdo de París (APA 1-4).

Entre sus objetivos estuvo, ajustar el Acuerdo de París, en especial las áreas de tecnologías, retomar daños y pérdidas por efectos del cambio climático, las emisiones de gases de efecto invernadero y la transparencia, en esta oportunidad la Conferencia reunió a más de 16,000 participantes, incluyendo más de 9,200 funcionarios gubernamentales, 5,500 representantes de organismos y agencias de la ONU, organizaciones intergubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, y 1,200 miembros de los medios de comunicación.

Las negociaciones, que no concluyeron hasta la madrugada del sábado 18 de noviembre, se centraron en los diversos aspectos del programa de trabajo del Acuerdo de París. Las Partes adoptaron 31 decisiones, 24 bajo la COP, 7 bajo la CMP, que, entre otras cosas: brindan orientación sobre la finalización del programa de trabajo del Acuerdo de París, inician el Diálogo de Talanoa (el nombre para el Diálogo Facilitador para 2018 solicitado en la decisión 1 / CP.21, que adoptó el Acuerdo de París), y da importancia a la implementación y ambición previas a 2020, en el marco del “Momento de Fiji para la aplicación”.

Otro punto destacable fue decidir que el Fondo de Adaptación cumplirá el Acuerdo de París sujeto a las decisiones que se tomarán en el CMA 1-3; operacionalizar las acciones de las comunidades locales y la plataforma de los pueblos indígenas; establecer un plan de acción de género; evaluar el proceso de examen técnico sobre mitigación y adaptación; avanzar en el financiamiento a largo plazo; y concluir los exámenes del Comité Permanente de Finanzas, el Fondo de Adaptación, la creación de capacidad en los países con economías en transición y en los países en desarrollo; y brinde orientación al Comité Ejecutivo del Mecanismo Internacional de Varsovia para Pérdidas y Daños Asociados con los Impactos del Cambio Climático.

El segmento conjunto de alto nivel bajo la COP, CMP y CMA reunió a 15 jefes de estado y gobierno, además de ministros y jefes de delegación.

Las negociaciones tuvieron lugar en la “Zona de Bula” y los eventos paralelos en la “Zona de Bonn”. En la zona de Bonn, muchos actores estatales y no estatales anunciaron iniciativas para la acción climática, incluido el lanzamiento de la Iniciativa Ocean Pathway, para vincular océanos con acción de cambio climático a través de los procesos climáticos de la ONU, y el Compromiso de Bonn-Fiji, que fue adoptado por más de 300 líderes locales y regionales para cumplir con el Acuerdo de París.

Principales Puntos de Avance en la COP23

Durante las negociaciones los países trabajaron en puntos cruciales para la urgente implementación del Acuerdo de París, que permitirá que el aumento de temperatura no sobrepase los 2°C. hasta conseguir la meta de los 1.5°C.

Se necesita avanzar prioritariamente en el funcionamiento del Fondo Verde para el Clima (FVC), que permite captar recursos financieros de los países desarrollados para que las naciones en desarrollo y más vulnerables puedan afrontar las consecuencias del cambio climático. El FVC espera contar con 100 mil millones de dólares anuales a partir del 2020. Sin duda uno de los grandes retos de los próximos años será avanzar en ese tema.

En la COP23 hubo avances muy importantes para el contexto latinoamericano y caribeño. El primero referido a la aprobación de un plan de trabajo para la agricultura, ya que para las próximas reuniones discutirán temas en relación a: la adaptación de la agricultura frente al cambio climático, mejorar la capacidad de carbono en los suelos, el sector ganadero y las emisiones de GEI, la seguridad alimentaria, entre otros.

El segundo tema y que es considerado un hito es la creación de una plataforma para conocimientos locales, en la cual se resaltará el aporte tradicional, por ejemplo, de los grupos indígenas para afrontar el cambio climático, pero además se da un reconocimiento a sus capacidades ancestrales.

Resultados de la COP23 para implementar el Acuerdo de París

Diálogo de Talanoa –  se activa y pone en movimiento el plan para acelerar la acción climática con el fin de limitar el aumento de la temperatura. Las Partes han decidido que el diálogo tendrá una fase preparatoria y otra política que será liderada por las presidencias de la COP23 y la COP24, esta última se llevará a cabo en Polonia del 3 al 14 de diciembre del 2018. Durante el diálogo las Partes deberán considerar el informe sobre sobre 1.5°C que será presentado el próximo año por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC). Durante la etapa política, que se llevará a cabo en presencia de los ministros en la COP24, se reportarán las NDC que se espera contengan metas y acciones más ambiciosas de reducción de emisiones, sobre todo de los países con mayor responsabilidad histórica en el tema.

En relación al Fondo de Adaptación, se superó la meta del 2017 gracias a los aportes de Alemania e Italia que contribuyeron con 50 millones y 7 millones de euros, respectivamente.  El fondo cuenta actualmente con 93 millones de dólares.

En relación al mecanismo de pérdidas y daños se está terminando el tiempo y se cierra la ventana para poder presionar a los países desarrollados a trabajar más en este tema, dada la urgencia de brindar herramientas a los países vulnerables de recuperarse luego de eventos climáticos extremos.

POSICIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS Y DESAFIOS PARA EL 2018 

De hecho, Estados Unidos envió un documento a la Organización de Naciones Unidas (ONU), el día 4 de agosto de 2017, para oficializar su intención de abandonar el Acuerdo de París. También anunció que continuará participando en las negociaciones internacionales sobre cambio climático, como la COP 23. El gobierno de Donald Trump participó en la COP 23 “para proteger los intereses de Estados Unidos y asegurar que todas las opciones de políticas (ambientales) permanezcan abiertas a esta administración” pero la comunidad de países signatarios del Acuerdo de París expresó su rechazo para renegociar dicho acuerdo, que ha costado dos décadas de negociaciones.

La salida de Estados Unidos del Acuerdo de París es un asunto complejo, y tiene varias aristas. En primer lugar, su participación en emisiones de gases de invernadero ronda el 17%. En segundo lugar, al desconocer los tratados climáticos se siente libre de abandonar los compromisos adquiridos, como de hecho ya ha recortado el presupuesto de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA). También todo indica que va a incentivar los nuevos métodos de extracción y producción de combustibles de Gases de Efecto Invernadero (GEI). En tercer lugar, dejará de contribuir con su aporte al Fondo Verde del Clima, destinado a los países de menores recursos para que puedan cumplir sus compromisos de reducción de GEI y avanzar hacia las nuevas energías limpias. Todo ello va en dirección contraria a las cláusulas del Acuerdo de París.

La buena noticia es que varias autoridades regionales y locales como es caso del gobernador de California Jerry Brown dijo que las ciudades y los estados aún pueden hacer una profunda diferencia en el cambio climático sin el apoyo de la administración Trump. Por su parte el alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, dijo que 375 ciudades estadounidenses han suscrito las reducciones del Acuerdo de París, a pesar de que Estados Unidos se retiró. Prometió, además “que la ciudad de Nueva York iría aún más lejos con dramáticos recortes en las emisiones de gases de efecto invernadero a través de estrictas mejoras en los códigos de la ciudad para su principal fuente de emisiones.

Después de lo sucedido en Bonn en noviembre pasado, el próximo 2018 será otro año importante para la diplomacia climática internacional a medida que los países avanzan en la implementación del Acuerdo de París sobre cambio climático y la comunidad internacional está decidida a continuar a pesar de la posición de los Estados Unidos, tal y como ocurrió con el Protocolo de Kyoto parecería que la historia se repite, pero con características diferentes.

IMPORTANT ASPECTS OF THE COP23 IN BONN, GERMANY

By Omar Ramírez Tejada, Guest Blogger

The United Nations Climate Change Conference ended with the slogan “One Conference, Two Zones.” The conference, officially referred to as COP23, took place from November 6-17, 2017 in Bonn, Germany under the Presidency of Fiji. The conference included the 23rd session of the la Conference of the Parties (COP23) to the United Nations Framework Convention on Climate Change (CMNUCC), the 13th session of the Conference of the Parties which served as the Meeting of the Parties in the Kyoto Protocol (CMP13), and the second session of the Conference of the Parties that served as the Meeting of the Parties in the Paris Agreement (CMA 1-2).

Three subsidiary bodies also met: the 47th session of the Subsidiary Body for Scientific and Technological Advice (SBSTA 47), the Subsidiary Body for Implementation (SBI 47), and the fourth version of the first session of the Ad Hoc Working Group on the Paris Agreement (APA 1-4).

The conference objectives included adjusting the Paris Agreement, especially in the areas of technology; recoup damages and losses caused by the effects of climate change, greenhouses gas emissions and to emphasize transparency. The Conference brought together more than 16,000 participants, including more than 9,200 government officials, 5,500 representatives of UN organizations and agencies, intergovernmental and civil society organizations, and 1,200 members of the press.

Negotiations, which went on until dawn on Saturday November 18, focused on the various aspects of the work program of the Paris Agreement. The Parties adopted 31 decisions, 24 under COP, 7 under CMP, which, among other things will provide guidance on the finalization of the work program of the Paris Agreement. They undertook the Talanoa Dialogue (the name for the Facilitating Dialogue for 2018 requested in decision 1/CP.21 adopted by the Paris Agreement) and stressed the importance of implementation and ambitious action prior to 2020, within the framework of the “Fiji Moment for Implementation.”

Another noteworthy point was the decision that the Adaptation Fund will comply with the Paris Agreement, subject to decisions that will be taken in CMA 1-3; encourage the actions of local communities and adopt the indigenous peoples platform; establish a gender action plan; evaluate the technical review process that supports the exchange of experiences on mitigation and adaptation practices; advance in long-term financing; and conclude the review process of the Permanent Finance Committee, the Adaptation Fund; create capacity in countries with economies in transition and in developing countries; and provide guidance to the Executive Committee of the Warsaw International Mechanism for Loss and Damage associated with Climate Change Impacts.

The joint high-level segment under the COP, CMP and CMA brought together 15 heads of state and government, as well as ministers and delegation heads.

Negotiations took place in the Bula Zone and parallel events were held in the Bonn Zone. In the Bonn Zone, many governmental and non-governmental participants announced initiatives for climate action, including the launch of the Ocean Pathway Initiative, which aims to strengthen the inclusion of oceans in the climate change action underway through the UN’s climate processes and the Bonn-Fiji Commitment, that was adopted by more than 300 local and regional leaders to fulfill the Paris Agreement.

Main Points of Achievements at COP23

Throughout the negotiations, the involved countries worked on crucial points for the urgent implementation of the Paris Agreement, which is to keep global temperatures from exceeding 2° C. until its the goal of 1.5 ° C is reached.

It is necessary to prioritize the functioning of the Green Climate Fund (GCF), which enables raising funds from developed countries for developing and vulnerable nations that face the negative consequences of climate change. The GCF expects to have $100 billion per year starting in 2020. Without a doubt, one of the great challenges of the coming years will be to advance in this area.

Very important advances were made at COP23 in the context of Latin America and the Caribbean. One of the first relates to the approval of an historic work plan for agriculture and an agreement to discuss the following issues at subsequent meetings: implement new strategies for the adaptation of agriculture in the face of climate change; improve carbon capacity in soil, the livestock sector and GHG emissions as well as food safety, among other issues.

The second theme, considered to be a milestone, is the creation of a platform for local knowledge that will provide provide traditional contribution, for example, from indigenous groups who will participate in climate negotiations and a process that will allow them to share their traditional knowledge, best practices and ancestral capabilities.

Results of COP23 to Implement the Paris Agreement

The Talanoa Dialogue activates and sets into motion the plan to accelerate climate action with the goal of limiting a rise in temperature. The Parties have decided that the dialogue will have preparatory phase and another policy that will be led by the presidencies of COP23 and COP24, the latter to be held in Poland from December 3-14, 2018. Throughout the dialogue, the Parties must be in agreement with the 1.5° C limit that will be presented next year by the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC).  While in the policy stage, which will be held in the presence of COP24 ministers, NDCs will report what they expect in terms of goals achieved and their most ambitious actions taken to reduce emissions, especially from countries with greater historical responsibility in the matter.

In terms of the Adaptation Fund, it exceeded its 2017 target thanks to support from Germany and Italy who contributed €50 million and €7 million euros, respectively.  The fund currently has  $93 million dollars in it.

With regard to the loss and damage mechanism, time is of the essence. The window of opportunity to pressure developed countries to work harder on this issue is closing, especially in view of the urgency to provide necessary tools to vulnerable countries to recover from extreme climactic events.

POSITION OF THE UNITED STATES AND CHALLENGES FOR 2018 

The United States sent a document to the United Nations (UN) on August 4, 2017 to formalize its intention to drop out of the Paris Agreement. The missive also announced that the US would continue to participate in international negotiations on climate change, such as COP23. Indeed, the government of Donald Trump participated in COP23 “to protect U.S. interests and ensure all future policy options remain open to the administration.” However, the community of signatory countries of the Paris Agreement expressed its rejection to renegotiate the agreement, which has taken two decades of negotiations to reach.

The United States’ decision to pull out of the Paris Agreement is a complex matter with various elements to consider. First, the US’s share in greenhouse gas emissions is around 17%. Second, by being unaware of previous climate treaties, the current US administration feels free to abandon commitments therein. In fact, it has already cut the budget of the Environmental Protection Agency (EPA). Everything indicates that the Trump administration will encourage new methods of extraction and production of Greenhouse Gas (GHG) fuels. Thirdly, the US will cut its contributions to the Green Climate Fund, which is earmarked for countries with limited resources so that they can fulfill their GHG reduction commitments and move towards new clean energy. All of this goes in the opposite direction of the clauses enshrined in the Paris Agreement.

The good news is that several regional and local authorities, such as California Governor Jerry Brown have said that cities and states can still make a profound difference on climate change without the support of the Trump administration. New York City’s Mayor Bill de Blasio said that 375 US cities have signed on to reductions of the Paris Agreement, despite the fact that the United States withdrew. Mayor de Blasio also promised, “that New York City would go even farther with dramatic cuts in greenhouse gas emissions through strict improvements in city codes for its main source of emissions.”

After what happened last November in Bonn, 2018 will be another important year for international climate diplomacy as countries move toward implementation of the Paris Agreement on climate change. The international community is determined to move forward despite the position of the United States, just as it did with the Kyoto Protocol. It would seem that history is repeating itself, but with different characteristics.

Semana del clima en la ciudad de Nueva York: El desafío climático

Extraído del blog de la Universidad de Columbia, Estado del Planeta, por Sarah Fecht

 

Es la Semana del Clima en la ciudad de Nueva York. Líderes gubernamentales, empresas y organizaciones no gubernamentales se están reuniendo en la Gran Manzana para dialogar sobre el cambio climático, asistir a eventos (incluyendo unos cuantos organizados por los centros del Instituto de la Tierra), y presionar para tomar acción sobre lo que probablemente es el desafío más apremiante de nuestra generación. Entonces, ¿qué tal si probamos unos cuantos nuevos hábitos ecológicos durante toda una semana? Pruebe introducir estos pequeños ajustes en su estilo de vida y vea si puede incorporar algunos de ellos en su rutina regular. Si usted lo hace y se lo dice a sus amigos, eso podría hacer una gran diferencia…

Día 1: Desconecte los electrodomésticos que no esté utilizando

abstract green energy conceptDurante el primer día, estará matando a los vampiros de la electricidad. Los aparatos electrodomésticos “Vampiros” utilizan electricidad incluso cuando están apagados, y podrían estar agregando un 10 porciento adicional al costo de su factura mensual de electricidad. Para la familia estadounidense promedio, eso equivale a aproximadamente 1.100 kilovatios /hora de energía desperdiciada por año y a casi una tonelada adicional de emisiones de dióxido de carbono por año.

La solución es bastante fácil: Simplemente desconecte estos aparatos cuando no los esté utilizando. Si conecta varios vampiros de energía a una regleta, podría apagarlos todos de una vez. Acabar con los vampiros de la energía tiene una ventaja adicional: podría ahorrarle entre $100 y $200 al año en su factura de electricidad.

Día 2: Ajustar su termostato

Si usted vive en una región caliente, trate de elevar su termostato dos grados. O, si usted vive en una región fría, trate de bajarlo dos grados. Lo más probable es que realmente no note la diferencia, y dado que su calentador o su aire acondicionado tendrán que trabajar menos, usted reducirá tanto su factura de servicios públicos como su huella de carbono. Energy Star ha estimado que en los días calurosos, el subir el termostato sólo dos grados y usar un ventilador puede reducir los costos del aire acondicionado hasta en un 14 por ciento durante todo el verano. Dejar que su casa se caliente un poco más en los días de verano y que esté un poco más fría durante las noches de invierno podría ahorrarle $180 anuales.

Día 3: Deshágase de las botellas plásticas de bebidas

Plastic recycling - wasteEn 2007, los Estados Unidos quemaron un estimado de 32 a 54 millones de barriles de petróleo en la producción de botellas plásticas para agua, resultando en millones de toneladas de emisiones de carbono. Y eso sin contar las botellas de bebidas gaseosas y de otras bebidas, o las emisiones que provienen del transporte de esas bebidas hasta las máquinas expendedoras o a las tiendas de conveniencia locales. Traer su propia botella de agua reutilizable y rellenarla durante todo el día le ayudará a ahorrar dinero, a reducir las emisiones de carbono y a enviar menos basura a los vertederos o a la naturaleza.

Día 4: Sustituya cinco bombillas incandescentes por otras energéticamente eficientes

Las bombillas Energy Star utilizan un 75 por ciento menos de electricidad que las bombillas incandescentes, lo que significa un 75 por ciento menos de emisiones de carbono por lámpara. Son más caras que las bombillas tradicionales, pero le ahorrarán mucho dinero a largo plazo: Energy Star estima que reemplazar las cinco bombillas que usted utiliza más frecuentemente por bombillas de bajo consumo podría reducir su factura de electricidad en $70 anuales y podrían durarle hasta 10 veces más que las bombillas tradicionales.

Día 5: Evite la carne por un día

Dish of vegetarian food with vegetablesLa agricultura genera el nueve porciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de los Estados Unidos. Esos gases se desprenden del estiércol y de los fertilizantes, de las máquinas que se utilizan para plantar y cosechar los cultivos, y de los traseros del ganado, principalmente del ganado vacuno. Y, debido a que los animales no son particularmente buenos convirtiendo sus alimentos vegetales en calorías, la carne tiene una huella de carbono mucho mayor que la de los alimentos vegetales. De acuerdo a un estudio, las dietas que dependen en gran medida de los productos cárnicos producen casi el doble de las emisiones de gases de efecto invernadero que las dietas vegetarianas o las veganas. Si usted actualmente es un gran devorador de carne, si evita la carne durante un día a la semana podría reducir sus emisiones en ¡385 libras por año!

Día 6: No conduzca su vehículo durante un día

Todos sabemos que nuestros coches son una fuente enorme de contaminación de carbono. El vehículo de pasajeros promedio anualmente expulsa cerca de cinco toneladas de dióxido de carbono hacia el espacio, por lo que renunciar a conducir su vehículo es una de las mejores cosas que puede hacer para combatir el cambio climático. Durante el sexto día, intente no conducir su coche. En vez de eso, trate de caminar, andar en bicicleta o tomar el transporte público, y utilice ese tiempo para leer un libro, póngase al día con su correo electrónico, vea un programa de televisión, o disfrute de otras actividades ¡que no puede hacer mientras conduce! Y a largo plazo, cuando sea hora de reemplazar su coche, considere invertir en un vehículo híbrido o eléctrico.

Día 7: Comuníquese con sus gobiernos local y estatal

De acuerdo, técnicamente, este desafío no reducirá su huella de carbono, pero al hacer que sus representantes sepan que usted quiere que tomen en serio el cambio climático puede hacer una diferencia. “Los gobiernos locales desempeñan un papel central en varios aspectos relacionados con la solución climática”, dice Michael Gerrard, de la Universidad de Columbia. “Ellos establecen los códigos de construcción. La mayor parte de la energía se consume en los edificios, por lo que la eficiencia energética en la construcción y operación de los edificios es muy importante”. Los gobiernos locales también pueden determinar los códigos de zonificación que pueden o no allanar el camino para el transporte público, y pueden optar por comprar flotas de vehículos gubernamentales eléctricos y de alta eficiencia energética, indica.

Consulte aquí la manera de entrar en contacto con sus representantes estatales y locales.


Climate Week NYC: The Climate Challenge

 

Extracted from Columbia University’s State of the Planet Blog by Sarah Fecht|

It’s Climate Week in New York City. Government leaders, businesses, and NGOs are gathering in the Big Apple to talk about climate change, attend events (including a few hosted by Earth Institute centers), and push for action on what is arguably the most pressing challenge of our generation.

So, how about trying out a few environmentally friendly new habits for a whole week? Try out these little lifestyle tweaks, and see if you can incorporate some into your regular routine. If you do them and tell your friends, it could make a big difference…

Day 1: Unplug the appliances you’re not using

abstract green energy conceptFor the first day, you’ll be slaying energy vampires. “Vampire” appliances use electricity even when they’re turned off, and they could be adding an extra 10 percent to the cost of your monthly electricity bill. For the average American household, that’s about 1,100 kilowatt hours of energy wasted per year, and nearly an extra ton of carbon dioxide emissions per year.

The solution is pretty easy: Just unplug these things when you’re not using them. If you plug multiple energy vampires into one power strip, you could turn them all off with the flip of a switch. Taking out energy vampires has an added bonus: it could save you $100 to $200 a year on your electric bill.

Day 2: Tweak your thermostat

If you live in a hot region, try raising your thermostat by two degrees. Or, if you live in a cool region, try turning it down by two degrees. Chances are you won’t really notice the difference, and because your heater or air conditioners will have to work less, you’ll reduce both your utilities bill as well as your carbon footprint. Energy Star estimates that on hot days, turning up the thermostat by just two degrees and using a fan can lower air conditioning costs by up to 14 percent throughout the summer. Letting your house get a little bit hotter in on summer days and a little bit colder during winter nights could potentially save you $180 per year.

Day 3: Ditch your plastic beverage bottles

Plastic recycling - wasteIn 2007, America burned an estimated 32 to 54 million barrels of oil to produce plastic water bottles, resulting in millions of tons of carbon emissions. And that’s not even counting soda and other beverage bottles, or the emissions that come from transporting those drinks to your local vending machine or convenience store. Bringing your own reusable water bottle and refilling it throughout the day will help you save money, cut carbon emissions, and send less trash to landfills or nature.

Day 4: Replace five incandescent lightbulbs with energy-efficient ones

Energy Star light bulbs use 75 percent less electricity than incandescent bulbs, which means 75 percent fewer carbon emissions per lamp. They’re more expensive than traditional bulbs, but they’ll save you a bundle in the long run: Energy Star estimates that replacing the five light bulbs you use most often with energy efficient bulbs could cut your electricity bill by $70 a year, and could last up to 10 times longer than the traditional kind.

Day 5: Go meat-free for a day

Dish of vegetarian food with vegetablesAgriculture generates nine percent of the U.S.’s greenhouse gas emissions. Those gases vent off of manure and fertilizers, the machines used to plant and harvest crops, and the rear-ends of livestock, mainly cattle. And because animals aren’t particularly great at converting their plant-based food into calories, meat has a much larger carbon footprint than plant-based foods. According to one study, diets heavy in meat products produce nearly double the greenhouse gas emissions than vegetarian or vegan diets. If you’re currently a heavy meat eater, going meat-free for one day a week could slash your emissions by 385 pounds a year!

Day 6: Take a day off from driving

We all know our cars are a huge source of carbon pollution. The average passenger vehicle spews about five tons of carbon dioxide into the skies each year, which is why giving up your car is one of the best things you can do to fight climate change. For Day 6 try not to drive your car. Try walking, biking or taking public transportation instead, and use the time to read a book, catch up on email, watch a tv show, or enjoy other activities that you can’t do while driving! And in the long-run, when it’s time to replace your car, consider investing in a hybrid or electric vehicle.

Day 7: Contact your local and state governments

Ok, this challenge won’t technically reduce your carbon footprint, but letting your representatives know that you want them to take climate change seriously can make a difference. “Local governments play a central role in several aspects of the climate solution,” says Michael Gerrard of Columbia University. “They set the building codes. Most energy is consumed in buildings, and so the energy efficiency of building construction and operations is extra important.” Local governments can also determine the zoning codes that may or may not pave the way for public transportation, and can choose to buy fleets of electric and high-efficiency government vehicles, he says.

Find out how to contact your state and local representatives here.

Por qué puede la inversión de impacto ser una herramienta eficaz para el desarrollo social

jenna_headshotPor Jenna Giandoni, bloguera invitada de GRT, investigadora de GFDD y autora de Impact Investing in the Dominican Republic

En abril de este año, la Global Foundation for Democracy and Development organizó y moderó la mesa redonda titulada Por qué la inversión de impacto puede ser una herramienta eficaz para el desarrollo social en el Foro de políticas de la sociedad civil del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional . Como ponente principal, tuve el honor de exponer los resultados de mi investigación, realizada en la República Dominicana, sobre las inversiones de impacto. En noviembre, cuando visite la República Dominicana, tendré la oportunidad de presentar las conclusiones a públicos que no sólo se interesan en entender el universo de la inversión de impacto, sino que también tienen la intención de poner en práctica esta información que tiene posibilidades de impulsar el desarrollo económico de una forma ecológica y socialmente sólida.

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A través de mi investigación y profesión en el campo del desarrollo internacional y de las energías renovables, continúo promoviendo las inversiones de impacto y la necesidad de implementar un criterio de triple resultado. La inversión de impacto y el papel que esta estrategia de inversión debería desempeñar en los países en desarrollo, específicamente en la República Dominicana, es un concepto que podría alterar significativamente el destino no sólo de los individuos en los países en desarrollo, sino también del país a nivel macroeconómico. Las empresas mencionadas en mi investigación fueron identificadas a través de un proceso de divulgación mientras trabajaba como investigadora en la República Dominicana. Las empresas representan un abanico más amplio de compañías que podrían beneficiarse de las inversiones de impacto, que operan principalmente en el sector de medioambiente, un sector bastante relegado en la estrategia tradicional de inversión. Estas empresas sirven para vislumbrar el mundo de las energías renovables y de la agricultura sostenible en la República Dominicana, al tiempo que ofrecen una perspectiva sobre el potencial de la inversión de impacto en todo el país y a nivel global.

Dicho esto, examinemos brevemente la inversión de impacto. Según la Global Impact Investing Network (GIIN), la inversión de impacto incluye “las inversiones realizadas en empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar un impacto social y medioambiental cuantificable junto a un retorno financiero”. Marguerite H. Griffin del Northern Trust, clasifica aún más a los inversionistas de impacto en tres categorías: impacto primero, inversión primero y catalizador primero. Esencialmente, lo que estimula a los inversionistas de impacto primero es la maximización del impacto, mientras que los inversionistas de inversión primero están interesados ​​principalmente en los rendimientos del mercado o en una tasa mayor para su inversión. Los inversionistas de catalizador primero son los inversores que buscan aportar o invertir en alianzas para establecer la industria y la infraestructura para la inversión de impacto.

Debido a la esperada transferencia de US$30 billones durante las próximas décadas a manos de aquellos que tienen un enfoque de inversión diferente en comparación con sus predecesores, la inversión de impacto está recibiendo mucha más atención a fin de prepararse para esta transferencia de riqueza y de ideología. Afortunadamente, los fondos de impacto ofrecen rendimientos a tasas de mercado y superiores, según se cuantifican frente a fondos comparativos de inversión sin impacto.

Las inversiones de impacto no sólo están recibiendo atención por parte de los países desarrollados. Muchas organizaciones como la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés) han comenzado a realizar inversiones de impacto en los países en desarrollo, tales como la República Dominicana. En diciembre de 2012, la IFC emitió Bonos Taíno a 5 años y al 10,5%, lo que representa la primera inversión en la República Dominicana de un inversionista internacional con calificación triple A. De nuevo, en 2016, la IFC emitió Bonos Taíno a 6,5 años y al 8,75% para ayudar al desarrollo de microempresas. Otras organizaciones e instituciones financieras, tales como la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC), han manifestado su intención de seguir su ejemplo con futuras inversiones en países de América Latina y del Caribe, específicamente en el sector de medioambiente. Los emprendedores en el área de medioambiente, tales como los que operan en los sectores sostenibles de la agricultura, el ecoturismo y la energía renovable, pueden tener un impacto positivo en el medio ambiente. Los modelos de negocios de estas empresas incluyen un enfoque ambiental, ya que reconocen la gravedad del cambio climático, y tienen el deseo de minimizar los efectos ambientales asociados con la actividad humana.

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La República Dominicana, al igual que muchos países en desarrollo, es extremadamente vulnerable a los efectos del cambio climático. El Informe de Evaluación de USAID sobre la Vulnerabilidad al Cambio Climático  describe la vulnerabilidad de islas como la República Dominicana al cambio climático, sirviendo como advertencia para los encargados de formular políticas y para el sector privado que tradicionalmente han desatendido los aspectos de índole medioambiental, especialmente en el sector empresarial. El resultado de estos impactos podría tener efectos abrumadores para las poblaciones locales y la comunidad internacional. Por ejemplo, se espera que los huracanes aumenten en los próximos años, tal como continuamos presenciando en los últimos meses. La revista Nature y el Departamento de Energía de los Estados Unidos han confirmado que los huracanes más fuertes en la región del Caribe probablemente se volverán aún más intensos como resultado del calentamiento global. A medida que el nivel del mar sube, áreas que alguna vez estuvieron secas ahora se encuentran debajo del agua en la República Dominicana y los pescadores locales observan los efectos del cambio climático a medida que ven que los manglares desaparecen y que las inundaciones aumentan. Además, la ineficiencia de las prácticas agrícolas en todo el país en relación con el uso de fertilizantes afecta a toda la industria pesquera, ya que el aumento de la escorrentía en el sistema fluvial mata los arrecifes de coral que protegen a los peces más pequeños. También, se prevén temperaturas más altas en la República Dominicana debido al cambio climático, e incluso los cambios más leves en las temperaturas podrían tener efectos drásticos que abarcan un sinnúmero de industrias, incluyendo pero no limitándose a la agricultura, la energía, la salud, el turismo y el desarrollo de la infraestructura.

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No teman. No todo es pesimismo y tristeza. La inversión de impacto ofrece una solución integral para el cambio climático. Las empresas mencionadas en mi investigación incluyen productores sostenibles de lácteos, tilapia y cacao además de granjas solares y eólicas. Son estos tipos de empresas las que han reconocido su responsabilidad de mantener un equilibrio en el ecosistema sin sacrificar sus ganancias financieras. Son empresas pioneras que allanan el camino, definiendo y dando forma a lo que será el futuro del sector empresarial. Porque si continuamos por el camino actual, realizando inversiones sin tomar en consideración su impacto social y medioambiental, realmente estaremos perdidos como especie. El mundo va a sobrevivir, pero este es nuestra hora de asumir la responsabilidad y de apoyar a estas prósperas empresas. Ahora es el momento de invertir, de realizar inversiones de impacto.

Descubra la forma de hacerlo aquí: Four Ways to Get Involved with Impact Investing

Para inversionistas, asesores y administradores de fondos: GIIN’s Impact Base


Why Impact Investment Can Be an Effective Tool for Social Development

jenna_headshotBy GRT Guest Blogger Jenna Giandoni, GFDD Fellow and Author of Impact Investing in the Dominican Republic

In April of this year, the Global Foundation for Democracy and Development organized and moderated the panel, Why Impact Investment Can Be an Effective Tool for Social Development, at the World Bank Group/IMF Civil Society Policy Forum. As a keynote speaker, I had the honor of presenting my research on impact investing conducted in the Dominican Republic. In November, while visiting the Dominican Republic, we will be fortunate enough to present the findings for audiences not only interested in understanding the world of impact investing but also who have the intention of applying this information that has the potential to advance economic development in an environmentally and socially sound way.

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Through my research and continued profession in the international development and renewable energy sectors, I continue to promote impact investments and the necessity for implementing a triple bottom line approach. Impact investing and the role this investment strategy should play in developing countries, specifically the Dominican Republic, is a concept that could significantly alter the fate of not only individuals in developing countries but of the country at a macroeconomic level, as well. The highlighted companies in my research were identified through outreach while working as a Fellow in the Dominican Republic. The businesses represent a larger array of companies that could benefit from impact investments, primarily operating in the environmental sector, a sector widely neglected in traditional investment strategy. These businesses serve as a glimpse into the world of renewable energy and sustainable agriculture in the Dominican Republic, while offering insight into the potential of impact investing throughout the country and the globe.

With that said, let us briefly examine impact investing. According to the Global Impact Investing Network (GIIN), impact investing includes “investments made into companies, organizations, and funds with the intention to generate measurable social and environmental impact alongside a financial return”. Marguerite H. Griffin of Northern Trust further categorizes impact investors into three categories: impact first, investment first, and catalyst first. Essentially, impact first investors are driven by maximization of impact, whereas investment first investors are primarily interested in market-rate or premium returns on their investment. Catalyst first investors are investors who seek to give or invest in collaborations to build the impact investing industry and infrastructure.

Because of the expected US$30 trillion transfer of wealth expected over the next several decades into the hands of those who have a different approach to investing compared to their predecessors, impact investing is receiving far more attention in order to prepare for this transfer of wealth and ideology. Fortunately, impact funds provide market rate returns and above as measured against comparative non-impact investment funds.

Impact investments are not only receiving attention in developed countries. Many organizations such as the International Finance Corporation (IFC) have begun to make impact investments in developing countries such as the Dominican Republic. The IFC issued 5-year 10.5% Taino Bonds in December 2012, representing the first domestic placement by an international triple-A rated issuer in the Dominican Republic. Again in 2016, the IFC issued 6.5 year 8.75% Taino Bonds to assist the development of microenterprises. Other organizations and financial institutions, such as the Overseas Private Investment Corporation (OPIC), have stated their intent to follow suit with future investments in Latin American and Caribbean nations, specifically in the environmental sector. Environmental entrepreneurs, such as those operating in sustainable agriculture, ecotourism, and renewable energy, can all have a positive impact on the environment. These businesses have an environmental focus incorporated into their business model, recognizing the severity of climate change, and have a desire to minimize the environmental effects associated with human activity.

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The Dominican Republic, like many developing countries, is extremely vulnerable to the effects of climate change. USAID’s Climate Change Vulnerability Assessment Report outlined the vulnerability of islands such as the Dominican Republic to climate change, serving as a warning for policy makers and the private sector that have historically neglected environmental considerations, especially in the business sector. The result of these impacts could have overwhelming effects on local populations and the international community. Hurricanes, for example, are expected to increase in the coming years as we have continued to witness in recent months. The journal, Nature, and the US Department of Energy further confirmed that stronger hurricanes in the Caribbean region are likely to grow even more intense as a result of global warming. As sea levels rise, areas that were once dry are now under water in the Dominican Republic and local fishermen observe the effects of climate change as they watch mangroves disappear and flooding increases. Additionally, inefficient farming practices throughout the country in relation to fertilizer usage affect the entire fishing industry as increased runoff into the waterway system kills coral reefs which protect smaller fish. Higher temperatures are also predicted in the Dominican Republic due to climate change and even the slightest changes in temperature could have drastic effects spanning across countless industries including but not limited to agriculture, energy, health, tourism, and infrastructure development.

FWind Farms DRear not. It is not all doom and gloom. Impact investing provides a comprehensive solution to climate change. The businesses highlighted in my research include sustainable dairy, tilapia, and cacao businesses along with solar and wind farms. It is these types of businesses that have recognized a responsibility to maintain a balance in the ecosystem while not sacrificing financial gain. They are pioneers leading the way, carving in stone, shaping what will be the future of the business sector. For if we continue down the current destructive path, making investments with no consideration for social and environmental impact, we will truly become lost as a species. The world will survive, but it is our time to take responsibility and support these burgeoning businesses. The time is now to invest, impact invest.

Find out how here: Four Ways to Get Involved with Impact Investing

For investors, advisors, and fund managers: GIIN’s Impact Base

 

Destapando el potencial del Mercado de Energía Renovable en América Latina

La Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglos en inglés) recientemente público su reporte titulado Análisis del Mercado de Energía Renovable: América Latina confirmando que la inversión total en América Latina en el 2015 alcanzó el monto de US$16.4 billones, ¡representando alrededor del 6% del total global!

Sobre el periodo 2010-2015, el Director General de IRENA, Adnan. Z. Amin, confirmó que Latino América ha visto visto inversiones significativas en energía renovable en los últimos años, excediendo los US$80 billones.

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A nivel nacional, México, Chile y Brasil ahora se han unido a lista de los principales 10 productores de energía renovables en los mercados mundiales. En el 2015, inversiones en Brasil representaron el 40% de la inversión total en la región de Latino América. México, donde las inversiones de energía renovables se redoblaron entre el 2014 y 2015, alcanzando US$4 billones. Chile se colocó en el tercer lugar de América Latina con una inversión de US $3.4 Billones invertidos, un incremento de 150% desde el 2014.

Pero ¿Por qué América Latina cuenta con tan importante cantidad de energía renovable?

IRENA explica que esto se deriva del desarrollo histórico de la energía hidroeléctrica y la bioenergía. Estima que la inversión regional total en energía hidroeléctrica en el 2015 es de US$9 billones.

La energía de biomasa mayormente se usada en los sectores industriales y de transporte. Ambos sectores dominan el consumo de energía regional, principalmente debido a flotas de vehículos menos eficiente. Por esta razón, el sector del transporte representa un mayor porcentaje del consumo de energía que otras regiones en el mundo.

La energía eólica ha sido la de mayor crecimiento en Brasil, donde el récord de capacidad es de 2.7 GW que ha representado en el 2015 ¡Casi 3 veces el nivel más alto desde su instalación en el 2013!

Oportunidades de Inversión

En general, la mayor parte de energía hidroeléctrica en la electricidad mixta es en algunos países de Latino América (Desde 100% en Paraguay hasta 9% en México, promediando 50% en toda la región) creando oportunidades para desarrollar nuevas fuentes de tecnología renovable.

Países con diferentes grados de liberación en el sector energético, como Chile o Brasil, se encuentran entre los más altos destinos para inversión de energía renovable. Aún, los productores con mayor desenvolvimiento incluyendo Uruguay y Costa Rica, quienes los cuales tienen integradas sus utilidades verticalmente y donde la participación del sector privado sigue el modelo de productores de energía independiente.

Fuentes de financiamiento y oportunidades de crecimiento local

Las instituciones nacionales de financiamiento público juegan un papel muy importante en la región para promover la inversión de energía renovable. En el 2015, contaban por más de un tercio de la proyección financiera de energía limpia en Latino América.

El financiamiento privado para la energía renovable ha tenido un papel especial en ciertos mercados como el de corto plazo y puente de préstamos; refinanciamientos; financiando la adquisición de los valores operativos; y la financiación intermedia.

Hoy, cerca de dos millones de personas actualmente trabajan en el área de energía renovables. Bio-combustibles líquidos es el principal empleador, representando cerca de 1 millón de empleos, mayormente en Brasil, Colombia y Argentina.

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El próximo empleador son las empresas hidroeléctricas con más de medio millón de empleos, y energía eólica con 64,000 empleos.

De igual forma la energía renovable apoya la creación de industrias locales, especialmente actividades sinérgicas ya existen, como lo muestra el caso del sector energía eólica en Brasil. Esto es una propuesta atractiva para una región con una relativa baja contribución manufacturera producto interno bruto.

Una oportunidad para acelerar el aprovechamiento de las energías renovables

Con la rápida reducción en costo, el desarrollo de tecnologías de energía renovable y la consolidación en las políticas energéticas en la región han dado paso a que las mejores fuentes del mundo en energía renovable ofrezcan una oportunidad sin precedentes para acelerar el consumo de renovables entre todos los sectores. Esto en particular en algunas regiones específicas donde la unidad lingüística y una historia compartida han logrado proyectos exitosos.

Para saber más por favor leer nuestro reporte oficial disponible aquí.


Uncovering the Potential of the Latin American Renewable Energy Market

The International Renewable Energy Agency (IRENA) recently released its report entitled Renewable Energy Market Analysis: Latin America confirming that the total renewable energy investment in Latin America in 2015 amounted to $ 16.4 billion USD, representing about 6% of the global total!

Renewable Energy

Solar panels and wind turbine against blue sky

Over the period 2010-2015, IRENA Director-General, Adnan Z. Amin, confirmed that Latin America has seen significant investment in renewable energy in recent years, exceeding USD 80 billion.

On a national level, Mexico, Chile and Brazil have now joined the list of the top 10 renewable energy markets in the world. In 2015, investment in Brazil represented 40% of the Latin American region’s total. Mexico, where renewable energy investment doubled between 2014 and 2015, reach USD 4 billion. Chile ranked third within Latin America with USD 3.4 billion invested, a 150% growth from 2014.

But why does Latin America have such a large share of renewables?

IRENA explains that this derives from the historical development of hydropower and bioenergy. It estimates that the total regional investment in large hydropower at USD 9 billion in 2015.

Bioenergy is mainly used in the industrial and transport sectors. Both sectors dominate regional energy consumption, mainly due to a less efficient vehicle fleet and differing modal composition. For this reason, transport represents a larger share than in other major regions of the world.

Wind power is growing the most in Brazil, where a record capacity of 2.7 GW was commissioned in 2015 – almost three times the level installed in 2013!

Investment opportunities

Overall, the high share of hydropower in the electricity mix of some Latin American countries (from 100% in Paraguay to 9% in Mexico, and averaging 50% for the whole region) creates opportunities for scaling up other renewable energy technologies.

Countries with different degrees of power sector liberalisation, such as Chile or Brazil, ranked among the top destinations of renewable energy investments. Yet, top performers also include Uruguay and Costa Rica, which have vertically integrated utilities and where private participation in the power sector follows the model of independent power producers.

Sources of finance and local economic growth opportunities

National public financing institutions play an important role within the region to promote investment in renewable energy. In 2015, they accounted for over one-third of new clean energy project finance in Latin America.

Private finance for renewable energy has a special role in certain niche segments such as short term and bridge loans; refinancing; financing the acquisition of already operational assets; and mezzanine financing.

As of today, close to two million people already work in renewables in the region. Liquid biofuels is the main employer, accounting for nearly 1 million jobs, mostly in Brazil, Colombia and Argentina.

The next employer is large hydropower with more than half a million jobs, and wind at 64,000 jobs.

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Renewables are also supporting the creation of local industries, especially if synergistic activities already exist, as the case of the Brazilian wind sector shows. This is an attractive proposition for a region with a relatively low contribution of manufacturing to GDP.

An opportunity for accelerating renewables uptake

Rapid cost reductions, maturing renewable energy technologies and the consolidation of renewable energy policies in a region endowed with some of the world’s best renewable resources offer an unprecedented opportunity to accelerate the uptake of renewables across all sectors. This is particularly so specifically in a region where linguistic unity and a shared history heighten the replicability of successful projects.

To find out more please read the official report available here.