Edificios Energéticamente Inteligentes en Ascenso

Por GFDD Pasante, Osward Hiraldo

modern city buildings in the afternoonLos rascacielos dominan el horizonte de nuestras principales ciudades en todo el mundo, pero pocos paran para pensar en la cantidad de energía que se necesita para alimentar estas estructuras. “Los edificios son responsables de una enorme cantidad de uso de energía global, consumo de recursos y emisiones de gases de efecto invernadero”, confirma el Consejo de Construcción Verde de Estados Unidos.

¿Por qué los edificios son tan fundamentales para luchar contra el cambio climático? Los edificios de cada categoría representan casi el 40 por ciento de las emisiones de CO2 de los Estados Unidos. El CO2 es un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Estos números superan a los sectores industrial y de transporte. De acuerdo con DVIRC (Delaware Valley Industrial Resource), los edificios comerciales representan una quinta parte de la energía consumida por los Estados Unidos. Tales edificios incluyen espacios de oficinas, tiendas minoristas e instituciones educativas, pero con espacios de oficinas que consumen la mayor cantidad de energía a pesar de estar en segundo lugar en la cantidad de edificios y el espacio real que ocupan.

Los edificios comerciales consumen la mayor cantidad de energía, pero no tiene por qué ser así. Gracias a la tecnología moderna, existen muchas alternativas para reducir su huella de carbono y, al mismo tiempo, ser económicamente eficientes. Las soluciones actuales incluyen ventanas inteligentes, bombillas de bajo consumo energético e incluso motores eficientes en energía. Los nuevos edificios de todo el mundo se esfuerzan por obtener la certificación LEED (Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental), una fuente de atracción para los potenciales inquilinos. Los edificios certificados por LEED tradicionalmente buscan reducir sus emisiones de CO2 en un 34 por ciento, su consumo de energía en un 25 por ciento y su consumo de agua un 11 por ciento menos que los edificios típicos. Se estima que entre 2015 y 2018, los edificios certificados por LEED en los Estados Unidos ahorrarán $ 1.2 mil millones en ahorro de energía, $ 149.5 millones en ahorro de agua, $ 715.2 millones en ahorros de mantenimiento y $ 54.2 millones en ahorro de residuos.

Skyline of Houston, TexasLa eficiencia ecológica en los edificios comerciales no se trata sólo de combatir el cambio climático y de ahorrar dinero, los inquilinos potenciales pueden ver el verde de manera eficiente como proporcionarles un mejor ambiente de trabajo. Las personas que trabajan en edificios con certificación verde piensan y duermen mejor que otras personas que trabajan en edificios que no tienen certificación ecológica. Un estudio de Harvard llegó a la conclusión de que las personas que trabajaban en edificios con certificación verde tenían un 26 por ciento más de puntuaciones de función cognitiva, veían un 30 por ciento menos síntomas de salud y reportaron un 6,4 por ciento de puntuaciones más altas de sueño. Estas cifras apoyan la idea de que el CO2 tiene un impacto directo en el rendimiento de las personas. Los inquilinos querrían trabajadores productivos y, por lo tanto, querrían edificios con eficiencia energética.

¿Qué pasa con edificios antiguos? Desde la década de 1980, los edificios han estado utilizando ventanas de alto grado que controlan el flujo de calor dentro de los edificios. Estos tipos de ventanas pueden tener un efecto drástico en el consumo de energía. El problema es que la mitad de los edificios comerciales actuales se construyeron antes de los años ochenta y no tienen este tipo de paneles. Otras tecnologías que pueden reducir el consumo de energía tampoco están presentes en edificios antiguos. Aunque edificios antiguos están en desventaja que no ha detenido un bloque de edificios en New Wellington, Nueva Zelanda. Un bloque de la ciudad de los edificios que fueron construidos en los años 70 ahora es un super-bloque de energía-elegante. Estos edificios reciclados redujeron sus emisiones en un 30% y se convirtieron en edificio de 5 estrellas de Nabers NZ, una herramienta respaldada por el gobierno que mide la eficiencia energética en el sector comercial. Estos edificios en Nueva Zelanda no son los únicos ejemplos, los propietarios de edificios en todo el mundo han hecho retrofits de edificios antiguos para llevarlos a la norma para el siglo XXI. Esto es importante para mostrar porque un edificio no tiene que ser eviscerado y reconstruido para ser considerado eficiente de la energía, todo lo que necesita es un proyecto de retroadaptación bien pensado.

Las construcciones eficientes en energía serán el estándar que los edificios deberán adoptar en las próximas décadas y las instituciones gubernamentales se están preparando para cuando llegue ese momento. Europa está adoptando nuevos enfoques para promover la eficiencia energética en los edificios mediante el desarrollo de un sistema que pueda medir la “disposición inteligente” de los edificios. Este tipo de sistema aumentaría la sensibilización de los propietarios de edificios y los inquilinos de la eficiencia energética y los posibles ahorros de costes de los sistemas de construcción en toda Europa. Europa está haciendo esto porque la digitalización del sistema energético está cambiando rápidamente el panorama energético. Pensar en el futuro permite una integración más fácil de las energías renovables, las redes inteligentes y el desarrollo de edificios “listos para el uso”. No nos detengamos y nos aseguremos de que todos trabajemos juntos hacia una economía urbana.


Energy Smart Buildings on the Rise

By Osward Hiraldo, GFDD Intern

modern city buildings in the afternoon

Skyscrapers dominate the skyline of our major cities around the world, but few would stop to think about the amount of energy it takes to power these structures. “Buildings are responsible for an enormous amount of global energy use, resource consumption and greenhouse gas emissions” confirms the U.S. Green Building Council.

Why are buildings so fundamental for the fight against climate change? Buildings of every category account for almost 40 percent of CO2 emissions of the United States. CO2 is a greenhouse-gas that contributes to global warming. These numbers outpace the industrial and transportation sectors. According to DVIRC (Delaware Valley Industrial Resource), commercial buildings account for one-fifth of the energy consumed by the United States. Such buildings includes office spaces, retail stores, and educational institutions but with office spaces consuming the most energy despite being second to [please indicate which type of buildings is first] in the amount of buildings and actual floor space they occupy.

Commercial buildings consume the most energy but it does not have to be that way. Thanks to modern technology there are many alternatives to reduce their carbon footprint while at the same time being economically efficient. Today’s solutions include smart windows, energy efficient light bulbs and even energy efficient motors. New buildings around the world strive to gain LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) certification, a source of attraction for potential tenants. LEED-certified buildings traditionally seek to reduce their CO2 emissions by 34 percent, their energy consumption by 25 percent, and their water consumption by 11 percent less than typical buildings.  It is estimated that between 2015 and 2018, LEED-certified buildings in the United States will save $1.2 billion in energy savings, $149.5 million in water savings, $715.2 million in maintenance savings, and $54.2 million in waste savings.

Skyline of Houston, TexasGreen efficiency in commercial buildings is not just about combating climate change and saving money, potential tenants see green efficiently as providing them with a better work environment. People working in green-certified buildings think and sleep better than other people working in buildings that are not green-certified. A Harvard study concluded that people that worked in buildings with green certification had 26 percent higher cognitive function scores, saw 30 percent fewer health symptoms, and reported 6.4 percent  of higher sleep scores. These figures support the idea that CO2 has a direct impact on the performance of people. Tenants would want productive workers and therefore would want energy efficient buildings.

What about older buildings? Since the 1980s, buildings have been using high grade windows that control the flow of heat within buildings. These types of windows can have a drastic effect on energy consumption. The problem is that half of current commercial buildings were constructed before the 1980s and do not have these types of panels. Other technologies that can reduce energy consumption are also not present in older buildings. Although older buildings are at a disadvantage that hasn’t stopped a block of buildings in New Wellington, New Zealand. A city block of buildings that were built in the 1970s are now an energy-smart super block. These recycled buildings  reduced their emissions by 30%  and became 5 star building by Nabers NZ, a government-backed tool that measures energy efficiency in the commercial sector. These buildings in New Zealand are not the only examples, building owners around the world have done retrofits of older buildings to bring them up to standard to the 21st century. This is important to show because a building does not have to be gutted and rebuilt to be considered energy efficient, all it needs is a well thought-out retrofit project.

Energy efficient constructions will be the standard for buildings to adopt in the coming decades and government institutions are preparing for when that time comes. Europe is taking new approaches to promoting energy efficiency in buildings by developing a system that can measure the “smart readiness” of buildings. This type of system would raise awareness for building owners and tenants of the energy efficiency and potential cost savings of building systems across Europe.. Europe is doing this because the digitization of the energy system is rapidly changing the energy landscape. Thinking ahead allows for an easier integration of renewable energy, smart grids and the development of “smart-ready” buildings.  Let’s not get behind and ensure we all work together towards a green urban economy.

 

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Cambiando de estrategia y de motores: uso de vehículos eléctricos para salvar al planeta y sus habitantes

Por el gerente de programas y relaciones externas de GFDD ante la ONU, Marc Jourdan

electric-car-1458836_1920En caso de que no lo hubiera escuchado antes, el nuevo presidente francés, Emmanuel Macron, anunció hace dos semanas que su país ¡pondrá fin a la venta de automóviles a gasolina o diésel a más tardar en el año 2040!

Este cambio de posición se produce después de las declaraciones relacionadas con este tema emitidas por países tales como Noruega, que busca efectuar la transición plena a la venta de vehículos eléctricos antes del año 2025, los Países Bajos, que se encuentra discutiendo una ley similar, y la India, que quiere convertirse en una nación cuya totalidad de vehículos automotores sea eléctrica a más tardar en 2030.

Entonces, ¿cuál es la razón por la que todos estos países están cambiando repentinamente hacia los automóviles eléctricos? Además de los argumentos medioambientales defendidos por los países arriba mencionados y signatarios del reciente Acuerdo de París sobre el cambio climático, también existen importantes razones relacionadas conla salud pública, incluyendo el hecho de que la población mundial está aumentando rápidamente (la ONU estima que la población mundial alcanzará los 9,8 mil millones en 2050, y 11,2 mil millones en 2100, de los 7,6 mil millones en la actualidad). En 2016, las Naciones Unidas estimaba que el 54,5 por ciento de la población mundial vivía en asentamientos urbanos y prevé que las áreas urbanas alojarán al 60 por ciento de la población mundial en el año 2030 (esto significa que una de cada tres personas vivirá en las ciudades). Esto tendrá un impacto importante en la contaminación del aire, un problema con el que los países en proceso de industrialización rápida, como India y China, enfrentan a diario. China, en particular y como veremos a continuación, es quien marca el rumbo en términos de la evolución del mercado de vehículos eléctricos.

Pero, ¿qué tan grande es el impacto ambiental del sector del transporte? El Banco Mundial informa que la industria del transporte produce alrededor del 23 por ciento de las emisiones globales de CO2 a partir de la quema de combustible. También es el sector con el crecimiento más acelerado en el consumo de combustibles fósiles y la fuente de emisiones de CO2 de más rápido crecimiento. Con la acelerada urbanización en los países en desarrollo, el consumo de energía y las emisiones de CO2 por parte del área del transporte urbano aumentan rápidamente.

En China el tema es muy preocupante ya que un estudio del Banco Mundial sobre 17 ciudades de ese país muestra que China observó que el consumo de energía en el transporte urbano y las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) han crecido entre 4 y 6 por ciento al año en las principales ciudades como Pekín, Shanghai, Guangzhou y Xi’an. En la capital de China, Pekín, el tema de la contaminación del aire en realidad está ahogando lentamente a sus ciudadanos y a la economía, ya que la concentración de partículas de PM 2,5 de la ciudad –las que son lo suficientemente pequeñas para penetrar profundamente en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo- alcanzó recientemente los 505 microgramos por metro cúbico (la Organización Mundial de la Salud recomienda un nivel seguro de 25). El recrudecimiento de la contaminación del aire también ha ocasionado la cancelación de vuelos, ha cerrado carreteras, e incluso evitado que los turistas visiten la Ciudad Prohibida de Pekín cuando cerró sus puertas, ¡impidiendo que 11.200 personas visitaran el lugar!

Entonces, ¿hasta qué punto se generalizará el uso de los vehículos eléctricos (VE) para combatir estos problemas? Existe la creciente convicción de que los VE representan el futuro de los automóviles. La revista Forbes informó recientemente que los costos de la tecnología han disminuido significativamente, dado que el costo de las baterías es aproximadamente el 20% de lo que era hace cinco años. Junto con las innovaciones tecnológicas y la importante capacidad de las nuevas baterías que entran en funcionamiento en China, esto es un buen augurio para que los precios bajen de nuevo. A nivel de la infraestructura, las estaciones de recarga también están siendo instaladas ampliamente a través de China, los Estados Unidos y en otros de los principales países alrededor del mundo. Por último, los costos de operación de los VE son más bajos que los de los vehículos que funcionan con gasolina, incluso considerando los precios actuales del petróleo. A medida que los costos de la tecnología hacen que el precio inicial de los VE sea menor, la paridad de precios con los vehículos a gasolina y los menores costos operativos, plantean un argumento económico convincente a favor de los vehículos eléctricos. Y China está tomando el liderazgo en este tema.

Dado que es el país más poblado del mundo y que espera contar con más de un tercio de las 600 mayores megápolis del mundo a más tardar en el año 2025, China ya se ha adelantado a otros países. En 2016 se vendieron 507.000 VE en China, lo que representa un 53% más que en 2015. Mientras tanto, 222.200 VE fueron vendidos en Europa, un aumento del 14%, y en los Estados Unidos se vendieron 157.130 unidades, lo que significa un aumento del 36% con respecto al año anterior.

climate-change-2254711_1920En el ámbito del medio ambiente, un tema que debe superarse en esta rápida generalización de los nuevos vehículos es el hecho de que la elevada proporción de vehículos eléctricos hará que la producción de electricidad adicional que requiere se incremente de manera sustancial. Ante la falta de coordinación por parte de los países, esto podría ejercer una importante presión sobre la infraestructura de la red eléctrica. La Comisión de la Unión Europea informa que, incluso entre los países que poseen una cuota similar de energías renovables, las estrategias de gestión para adecuar la recarga de un gran número de vehículos eléctricos pueden ser muy diferentes, dependiendo de los tipos de energía renovable y la generación tradicional de energía en cada país. Dicho esto, la Comisión de la Unión Europea también ha confirmado que las emisiones de CO2 que se evitan en el sector del transporte por carretera superan el incremento en las emisiones provocadas por la generación de electricidad. De hecho, esto podría resultar en una reducción neta de 255 megatoneladas de CO2 en 2050, una cantidad equivalente a alrededor del 10% del total de las emisiones provenientes de todos los sectores para ese año en la región.

Por último, en relación al beneficio para la salud pública, las emisiones del sector del transporte por carretera se producen a nivel del suelo y generalmente en áreas donde las personas viven y trabajan, como las ciudades y pueblos, lo que significa que gran parte de la población se encuentra expuesta a ellas. Por el contrario, las centrales eléctricas, en general, se encuentran situadas fuera de las ciudades, en zonas menos pobladas. A causa de esta exposición más baja, un cambio de las emisiones del sector del transporte por carretera hacia el sector de generación de energía puede, por lo tanto, ser beneficioso para la salud.

Aunque están comenzando a contribuir a aliviar la crisis inmediata de la contaminación del aire que padecen países como China e India, los VE sólo son una de las formas en que podemos avanzar hacia una economía más eficiente en el uso de los recursos y hacia un sistema de transporte sin emisiones de carbono para combatir eficazmente el cambio climático. El reemplazo de vehículos que funcionan con gasolina por vehículos eléctricos puede contribuir a reducir las emisiones, aunque cuánto beneficiará al medio ambiente dependerá en gran medida de la fuente que se utilice para recargar los vehículos: ya sea energía renovable, energía nuclear o combustibles fósiles. El reemplazo de la flota de vehículos urbanos no resolverá todos los demás problemas relacionados con el transporte, incluyendo la congestión del tráfico y la demanda de infraestructura vial que va en aumento. De acuerdo a la propuesta de la comunidad internacional durante el reciente Foro Político de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible 2017, debemos lograr una “transformación sistemática” que incluya a los biocombustibles renovables, una evolución hacia el transporte público y cambios en el uso de nuestros sistemas de transporte.


Shifting Gears and Engines: Deploying Electric Vehicles to Save the Planet and its People

By Marc Jourdan, GFDD UN Programs & Outreach Manager

electric-car-1458836_1920In case you hadn’t heard, new French President Emmanuel Macron announced two weeks ago that his country will end the sale of gas or diesel-powered cars by 2040!

This move follows related announcements by countries such as Norway, which seeks to fully transition to the sale of electric vehicles by 2025, the Netherlands, which is debating a similar law, and India, which wants to become a fully EV nation by 2030.

So why are all these countries suddenly switching to plug-in cars? In addition to the environmental arguments advocated for by the above-mentioned signatory countries of the recent Paris Agreement on climate change, there are also important public health reasons, including the fact that the world population is rapidly increasing (the UN estimates the world population to reach 9.8 billion in 2050, and 11.2 billion in 2100 from 7.6 billion today). In 2016, the UN estimated that 54.5 percent of the world’s population lived in urban settlements and by 2030 it foresees that urban areas will house 60 percent of people globally (this means that one in every three people will live in cities). This will have a significant impact on air pollution, an issue which rapidly industrializing countries such as India and China are grappling with on a daily basis. China in particular, as we will see below, is the trend setter in terms of the evolution of the electric vehicle market.

But how big is the environmental impact of the transportation industry? The World Bank reports that transportation produces around 23 percent of the global CO2 emissions from fuel combustion. It is also the industry with the fastest growing consumption of fossil fuels and the fastest growing source of CO2 emissions. With rapid urbanization in developing countries, energy consumption and CO2 emissions by urban transport are therefore increasing rapidly.

In China, the issue is very worrying, as a World Bank study of 17 sample cities in China noted that urban transport energy use and greenhouse gas (GHG) emissions have recently grown between 4 and 6 percent a year in major cities such as Beijing, Shanghai, Guangzhou, and Xi’an. In China’s capital city, Beijing, the issue of air pollution is in fact slowly choking its citizens and the economy, as the city’s concentration of PM 2.5 particles – those small enough to penetrate deep into the lungs and enter the bloodstream – recently hit 505 micrograms per cubic meter (The World Health Organisation recommends a safe level of 25). The worsening air pollution has also grounded flights, closed highways, and even kept tourists from visiting Beijing’s Forbidden City when it closed its doors, preventing 11,200 people from visiting the site!

So, to what extent will electric vehicles (EVs) be rolled out to combat these issues? There is a growing belief that EVs represent the future of automobiles. Forbes magazine recently reported that technology costs have declined significantly, with battery costs approximately 20% of what they were five years ago. Together with technological innovations and substantial new battery capacity coming on stream in China, this bodes well for further price declines. At the infrastructure level, charging stations are also being extensively deployed in China, the United States and other major countries around the world. Finally, EVs have lower operating costs than gas-powered vehicles, even at today’s oil prices. As technology costs drive the initial price of EVs lower, price parity with gas-powered vehicles and lower operating costs will make a compelling economic case for EVs. And China is taking the lead on this.

Being the most populous country in the world and expecting to host over one-third of the world’s 600 largest mega cities by 2025, China has now pulled ahead of other countries. In 2016, 507,000 EVs were sold there, a 53% increase from 2015. Meanwhile, 222,200 EVs were sold in Europe, a 14% increase; and 157,130 units were sold in the United States, a 36% increase from the prior year.

climate-change-2254711_1920At the environmental level, one issue to overcome in this rapid new vehicle deployment is the fact that the high shares of EVs will require significant additional electricity generation. In the absence of coordination by countries this may put significant stress on electricity infrastructure. The EU Commission reports that even between countries with a similar share of renewable energy, management strategies to accommodate the charging of a large number of electric vehicles can be very different, depending on the types of renewable energy and conventional power generation in each country. That being said, the EU Commission has also confirmed that the avoided CO2 emissions in the road transport sector would outweigh the higher emissions from electricity generation. Indeed, a net reduction of 255 megatons of CO2 could be delivered in 2050, an amount equivalent to around 10% of the total emissions from all sectors for that year in the region.

Finally, turning to the public health benefit, emissions from road transport occur at ground level and generally in areas where people live and work, such as cities and towns, meaning that much of the population is exposed to them. In contrast, power stations are generally outside cities, in less populated areas. Because of this lower exposure, a shift of emissions from the road transport sector to the power generation sector can therefore be beneficial for health.

Although they are starting to help alleviate the immediate air pollution crisis experienced in countries like China and India, EVs are just one way in which we can move toward a more resource-efficient economy and decarbonized transportation system to effectively combat climate change. Replacing gas-powered vehicles with electric vehicles can help reduce emissions, although how much it will benefit the environment depends significantly upon the source used to charge vehicles: whether renewable, nuclear power or fossil fuel sources. Replacing the fleet of urban vehicles will not solve all the other transport-related problems which include traffic congestion and increasing demand for road infrastructure. As advocated by the international community during the recent 2017 UN High Level Political Forum on Sustainable Development, we need to achieve “systematic transformation,” that includes renewable biofuels, a shift towards public transport and changes to how we use our transport systems.

 

Poder no significa liderazgo: lo que el retiro del acuerdo de París representa en términos del papel que los Estados Unidos juega en el mundo

Por: Maria Victoria Abreu

12 de julio de 2017

arrives at  the 12th Annual HollyRod Foundation DesignCare EventEl 1o de junio de 2017, la Casa Blanca anunció lo que muchos alrededor del mundo temían: el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, había decidido retirar a su país del Acuerdo de París. La declaración del presidente fue la siguiente: “… Para cumplir con mi deber solemne de proteger a los Estados Unidos y a sus ciudadanos, Estados Unidos se retirará del Acuerdo Climático de París, pero iniciará negociaciones para volver a formar parte del Acuerdo de París o de algún acuerdo completamente nuevo cuyos términos sean justos para los Estados Unidos, sus empresas, sus trabajadores, sus ciudadanos y sus contribuyentes. Así que nos estamos retirando. Pero comenzaremos a negociar y veremos si podemos llegar un trato justo. Y si lo logramos, eso sería genial. Y si no lo logramos, también está bien”.[1]

Después del anuncio, millones de tweets, protestas y llamamientos para que se tomen medidas al respecto surgieron desde todos los rincones del planeta. El presidente del país más poderoso del mundo no sólo había rechazado un esfuerzo global para reducir las temperaturas y las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que realmente cree que trabajar aisladamente del resto del mundo le llevaría muy lejos.

La totalidad de su justificación para retirarse del Acuerdo no tiene sentido. Las verdaderas repercusiones económicas de los “empleos en el sector del carbón” que este enfoque supuestamente va a resguardar, todavía están por verse. La economía de los combustibles fósiles y del carbón no resurgirá. El mundo ahora lo sabe mejor que nadie. Incluso las poderosas corporaciones estadounidenses del petróleo y gas, como ExxonMobil, reconocen los riesgos del cambio climático y apoyan los esfuerzos internacionales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero[2].

Pero, ¿qué significa esto para el papel que los Estados Unidos juegan en el mundo? ¿Es posible convertir las acciones del presidente Trump en algún tipo de liderazgo poderoso?

La corresponsal sobre Energía y Medio Ambiente del New York Times, Coral Davenport, lo expresa de manera muy sencilla: “La retirada de Trump del Acuerdo de París significa “levantar su dedo medio” para el resto del mundo y darle una bofetada en la cara, además de poner en evidencia el deseo de su administración de aislar a los Estados Unidos”[3]. Davenport también cree que rechazar el multilateralismo y demostrar al mundo que Estados Unidos puede actuar de manera aislada, sin estar sujeto a ninguna presión, simplemente es perjudicial para su posición de líder global.

Depositphotos_130262130_xl-2015Según un artículo de Lisa Viscidi, directora del programa de Energía, Cambio Climático e Industrias Extractivas del Diálogo Interamericano, publicado por The New York Times el 23 de junio de 2017[4], “para los países latinoamericanos, que han manifestado su apoyo decidido a los esfuerzos globales para hacer frente al cambio climático, esta medida hará más difícil el cumplimiento de los objetivos climáticos y será un motivo de tensión en sus relaciones con los Estados Unidos”. Esto no sólo afecta negativamente el liderazgo de los Estados Unidos, sino también su relación con el hemisferio occidental y sus aliados. Durante sus reuniones más recientes, que se llevaron a cabo en Hamburgo, Alemania, a principios de julio de 2017, todos los países del G-20, exceptuando a los Estados Unidos, reforzaron su confianza y compromiso con el Acuerdo de París, considerándolo irreversible[5].

Cuando se habla de liderazgo global, liderar con el ejemplo es clave. Promover el aislamiento, retirarse del consenso internacional, dar la espalda a la cooperación internacional e incitar al uso de fuentes de energía que no son sostenibles, entre otras posiciones, es una fórmula que garantiza el fracaso y la disminución permanente de los índices de aprobación. El “poderío” estadounidense al adoptar esta posición no se traduce en liderazgo; produce el efecto contrario, además de resultar contraproducente en formas inesperadas.

Lo que queda por explicar a los Estados Unidos y al mundo es ¿de qué manera exactamente el presidente Trump está anteponiendo el bienestar de los ciudadanos estadounidenses cuando su propio hábitat, su único hogar, el planeta Tierra, está siendo constantemente atacado? ¿Cómo se podría “devolver su grandeza a los Estados Unidos” si sus recursos naturales y el aire que respira continúan desapareciendo debido a políticas demasiado conservadoras? ¿De qué forma esta retirada del Acuerdo de París contribuye a la seguridad nacional de los Estados Unidos cuando su propio Departamento de Defensa reconoce el cambio climático como un riesgo a la seguridad y como el detonante para una variedad de peligros relacionados[6]?

Renewable EnergyA pesar de que muchas empresas y representantes del sector privado, alcaldes locales, la sociedad civil y líderes estadounidenses y de todo el mundo están avanzando e innovando en cuanto a sus tecnologías de energía limpia, alternativas de transporte eléctrico y otras innovadoras iniciativas empresariales o políticas públicas ecológicas, la negativa de unos pocos sólo les hará daño a ellos mismos.

Cumplir con los desafíos del Acuerdo de París será una tarea monumental para cada uno de los países involucrados. Pero ni siquiera tratar o no adherirse a los esfuerzos globales tendrá consecuencias inimaginables para quienes elijan ese camino. Tener poder no siempre significa ser líder.

[1] https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/01/statement-president-trump-paris-climate-accord

[2] http://corporate.exxonmobil.com/en/current-issues/climate-policy/climate-perspectives/our-position

[3] “El retiro del presidente Trump del Acuerdo de París: Lo que significa a nivel doméstico y en el extranjero”. Presentación de la serie “Más allá de los titulares”, organizada por el Women’s Foreign Policy Group en la embajada de Croatia en Washington, DC., el 11 de julio de 2017.

[4] https://www.nytimes.com/2017/06/23/opinion/paris-agreement-climate-change-latin-america.html

[5] https://www.g20.org/gipfeldokumente/G20-leaders-declaration.pdf

[6] https://www.defense.gov/News/Article/Article/612710/


Power is not Leadership: What the Withdrawal from the Paris Agreement Means to America’s Role in the World.

By: Maria Victoria Abreu

July 12, 2017

arrives at  the 12th Annual HollyRod Foundation DesignCare EventOn June 1, 2017, the White House announced what many around the world were fearing: the new President of the United States, Donald Trump, had decided to withdraw his nation from the Paris Agreement. The President’s words were as follow: “…In order to fulfill my solemn duty to protect America and its citizens, the United States will withdraw from the Paris Climate Accord but begin negotiations to reenter either the Paris Accord or a really entirely new transaction on terms that are fair to the United States, its businesses, its workers, its people, its taxpayers.  So we’re getting out. But we will start to negotiate, and we will see if we can make a deal that’s fair. And if we can, that’s great.  And if we can’t, that’s fine”.[1]

After the announcement, millions of tweets, protests, and calls for action from every corner of the planet started to flourish everywhere. Not only had the President of the most powerful country of the world rejected a global effort to lower temperatures and greenhouse gas emissions, but he truly believed that working isolated from the rest of the world was going to go far.

The whole justification for the withdrawal doesn’t make sense. The real economic effect of the “coal jobs” that this approach is supposedly going to save, is yet to be seen. The fossil-fuel/coal economy is not going to reemerge again. The world now knows better. Even powerful American oil/gas corporations as ExxonMobil acknowledge the risks of climate change and support international efforts to reduce greenhouse gas emissions[2].

But what does this mean for America’s role in the world? Is it possible to translate President’s Trump actions into some sort of powerful leadership?

Depositphotos_130262130_xl-2015Coral Davenport, Energy and Environment Correspondent for The New York Times, puts it very simply: “The Trump’s withdrawal from the Paris Agreement is a ‘middle finger’ to the rest of the world; a slap in the face and the evidence of his administration wanting to isolate America”[3]. Davenport also believes that rejecting multilateralism and proving to the world that the United States can act alone, not subject to any pressure, is only detrimental to its global leadership role.

According to an article by Lisa Viscidi, director of the Energy, Climate Change, and Extractive Industries Program at the Inter-American Dialogue, published by The New York Times in June 23, 2017[4], “For Latin American countries, which overwhelmingly support global efforts to tackle climate change, the move will make it more difficult to meet climate objectives, and it will put a strain on relations with the United States”. Not only is this affecting negatively US’s leadership, but its relationship with the Western Hemisphere and allies all around. During their most recent meetings in Hamburg, Germany, early-July 2017, all the G-20 countries but the United States reinforced their belief and their commitment with the Paris Agreement, assuming it as irreversible[5].

When talking about global leadership, leading by example is key. Promoting isolation, withdrawing from international consensus, turning your back to international cooperation, and inciting the use of non-sustainable sources of energy among other approaches, is a guaranteed path to failure and continuous diminishing rates of approval. The US “power” when assuming this position does not translates into leadership, it causes the opposite effect and might also backfire in unexpected ways.

What remains to be explained to America and to the world is how exactly is President Trump taking the wellbeing of the American citizens first when their own habitat, their only home, planet Earth, is being constantly attacked? How would the United States “be great again” if its natural resources and breathing air will continue to vanish under too-conservative policies? How does this withdrawal from the Paris Agreement helps US national security when its own Department of Defense acknowledges climate change climate change as a security risk, as a trigger to several relevant threats[6]?

Renewable EnergyWhile many corporations and private sector representatives, local Mayors, civil society, and leaders from the US and around the world are moving forward and innovating in clean energy technologies, electric transportation alternatives, and other ground-breaking entrepreneurial initiatives or green public policies, denial by a few will only harm them.

Meeting the challenges of the Paris Agreement will be a monumental task for every nation involved. But not even trying nor joining the global efforts will have unimaginable consequences for those who choose that way. Power is not always leadership.

[1] https://www.whitehouse.gov/the-press-office/2017/06/01/statement-president-trump-paris-climate-accord

[2] http://corporate.exxonmobil.com/en/current-issues/climate-policy/climate-perspectives/our-position

[3] “President’s Trump Withdrawal from the Paris Agreement: What it Means at home and Abroad”. “Beyond the Headlines” series presentation, hosted by the Women’s Foreign Policy Group at the Embassy of Croatia in Washington, DC. July 11, 2017.

[4] https://www.nytimes.com/2017/06/23/opinion/paris-agreement-climate-change-latin-america.html

[5] https://www.g20.org/gipfeldokumente/G20-leaders-declaration.pdf

[6] https://www.defense.gov/News/Article/Article/612710/

¿PUEDEN LAS CIUDADES TOMAR LA INICIATIVA EN EL COMBATE CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

Un gran escritor y viajero, Antoine de Saint-Exupéry, autor del célebre libro El Principito, en una ocasión escribió que nuestra tarea no es prever el futuro, sino posibilitarlo”, afirmó Anne Hidalgo, alcaldesa de París y recientemente nombrada presidente del Grupo de 40 Ciudades de Liderazgo Climático (C40), durante la ceremonia de inauguración de la Cumbre de Alcaldes del C40 en diciembre de 2016. Al citar a este autor, la alcaldesa Hidalgo hizo un llamado a sus colegas para que también tomen medidas y allanen el camino en otros centros urbanos para lograr el desarrollo sostenible a nivel global.

¿Por qué es tan importante que las ciudades actúen ante el cambio climático? Hoy en día más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, a medida que la urbanización continúa creciendo. Dado que las ciudades consumen 2/3 de la energía global y generan el 70% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, parece claro que el combate contra el cambio climático debe abordarse en las zonas urbanas. Desde el desarrollo de las ciudades ecológicas hasta la puesta en marcha de nuevas formas de gobernanza, las ciudades tienen muchas oportunidades para actuar y satisfacer tanto la eficiencia medioambiental como la económica.

Históricamente, en los debates sobre políticas climáticas a menudo se ha descrito a las ciudades como pequeños territorios que concentran la contaminación y el consumo intensivo de recursos, los cuales son responsabilidad de los gobiernos nacionales. Más de 400 alcaldes se reunieron durante la Cumbre del Clima para Líderes Locales y suscribieron compromisos audaces a nivel municipal para ayudar a abordar el cambio climático. A partir de 2015, se ha reconocido a nivel global que las ciudades solucionan problemas e impulsan el combate contra el cambio climático.

paris-1836415_1920De hecho, desde 2014 (antes de la aprobación del Acuerdo de París) más de 2.500 ciudades han anunciado sus planes para reducir las emisiones de carbono. Por ser más pequeñas y estar en constante desarrollo, las ciudades son más eficientes que los países para hacer que el cambio ocurra sobre el terreno. En todo el mundo, las ciudades se están comprometiendo a promover el desarrollo sostenible y a establecer metas que superen las puestas en marcha a nivel nacional. En Seúl (Corea del Sur), se ha establecido un plan para convertir la mitad de los 120.000 autobuses alimentados a base de carbono en autobuses eléctricos. Además, las redes urbanas están creciendo con el fin de catalizar los esfuerzos realizados hasta la fecha y elevar la voz de las ciudades en el escenario internacional. Creado en 2007, el Grupo de 40 Ciudades de Liderazgo Climático (C40) se describe a sí mismo como una “red de las megalópolis del mundo que han realizado un compromiso para abordar el cambio climático”. Esta red actualmente reúne a más de 90 ciudades que representan a 650 millones de personas y el 25% de la economía mundial. Desde la perspectiva del financiamiento climático, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, celebrada en 2015, también creó el Mecanismo de Financiación del C40 que marcó el comienzo de una nueva era para las ciudades que ahora cuentan con un sistema de financiación para apoyar sus ambiciosas tareas.

Sin embargo, este nuevo papel que los alcaldes están dispuestos a jugar, puede crear conflictos entre las entidades locales y las nacionales. En la Unión Europea o en los Estados Unidos, los gobiernos comparten jurisdicciones, pero favorecen a las regiones o a los Estados por encima de las ciudades. Otro obstáculo para las ciudades está relacionado con su condición. Los acuerdos internacionales tales como el Acuerdo de París sólo pueden ser firmados por los Estados miembros. En respuesta a la incertidumbre sobre la futura participación de los Estados Unidos en el Acuerdo de París sobre el Cambio Climático, Jerry Brown, gobernador del Estado de California, ha aumentado sus reuniones sobre política climática con líderes extranjeros. Tras un pacto global firmado con Canadá y México y una visita a China para discutir estos temas, Jerry Brown ha demostrado la determinación de su gobierno local para continuar el combate contra el cambio climático. A nivel de ciudad, Eric Garcetti, alcalde de Los Ángeles, también ha confirmado que su ciudad aprobaría el Acuerdo si la Casa Blanca decidiera retirarse de él.

central-park-1804588_1920Así, a través del combate contra el cambio climático, las ciudades están desarrollando nuevas formas de pensar sobre la cooperación global. Este nuevo modelo de gobernanza depende de todas las organizaciones y de sus jurisdicciones para tomar las medidas más eficaces de cara a la creciente crisis global que representa el cambio climático. Desde las gestiones individuales hasta la cooperación global, las ciudades están creando una red de acción mundial, con miras a lograr un desarrollo sostenible con o sin el apoyo nacional. Este movimiento, liderado por el Grupo de 40 Ciudades de Liderazgo Climático (C40), cree en la idea de que, “en el futuro, a medida que la mayoría de los seres humanos viva en las ciudades, tiene sentido que nuestra solución al cambio climático también resida allí”. Apoyando a este concepto se encuentra el argumento de que ganar la lucha contra el cambio climático sólo será posible a través del compromiso de todos.

Para obtener más información sobre el Grupo de 40 Ciudades de Liderazgo Climático (C40), por favor visite: http://www.c40.org/

nasa-140304_1920CAN CITIES TAKE THE LEAD OF THE FIGHT AGAINST CLIMATE CHANGE?

 

A great writer and traveler, Antoine de Saint-Exupery, author of the famous book The Little Prince, once wrote that our task is not to foresee the future, but to enable itstated the mayor of Paris and newly appointed Chair of the C40 Cities Climate Leadership group, Anne Hidalgo, during the opening ceremony of the C40 Mayors Summit in December 2016. In quoting this author, Mayor Hidalgo was calling her peers to also take action and pave the way in other urban centers for achieving global sustainable development.

Why is it so important that cities act against climate change? Nowadays, more than half of the world’s population lives in urban areas while urbanization keeps growing. Given that cities account for 2/3 of the world’s energy consumption, and 70% of the global greenhouse gas emissions, it seems clear that the fight against climate change must be tackled in urban areas. From the development of green cities to the implementation of new ways of governance, cities have many opportunities to act and meet both environmental and economic efficiency.

Historically, climate policy discussions have often described cities as small territories of concentrated pollution and intensive resource consumption, for which national governments are responsible for. More than 400 mayors came together during the Climate Summit for Local leaders and pledged bold commitments at the city level to help address climate change. Since 2015, cities have become globally recognized as problem-solvers and mobilizers in the fight against climate change.

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Indeed, since 2014 (before the adoption of the Paris Agreement) more than 2,500 cities have announced their plans to cut carbon emissions. Smaller, and in constant development, cities are more efficient than countries to make change happen on the ground. Throughout the world, cities commit to promoting sustainable development and setting goals that exceed those taken at the national level. In Seoul (South Korea), a plan has been set up to convert half of the 120,000-carbon-fueled buses into electric-powered buses. Furthermore, urban networks are developing, to catalyze the efforts made to date and raise the voice of cities on the international stage. Created in 2007, the C40 Cities Climate Leadership Group describes itself as a “network of the world’s megacities committed to addressing climate change”. This network currently brings together more than 90 cities, representing 650 million people and 25% of the world economy. From a climate finance perspective, the 2015 United Nations Climate Change Conference also saw the creation of the C40 Cities Finance Facility (CFF), which marked the beginning of a new era for cities which now have a financing system to support their ambitious actions.

Nevertheless, this new role that mayors are willing to play, can create conflicts between local and national entities. In the European Union or in the United States, governments share competencies, but favor regions or states over cities. Another obstacle to cities is related to their status. International agreements such as the Paris agreement can only be signed by Member States. Reacting to uncertainty over the future participation of the United States to the Paris Agreement on Climate Change, Jerrry Brown, governor of the State of California, has increased his climate policy meeting with foreign leaders. With a global pact signed with Canada and Mexico and a visit made to China to discuss these issues, Jerry Brown has shown the determination of his local government to continue the fight against climate change. At the city level, Eric Garcetti, Mayor of Los Angeles has also confirmed that his city would adopt the agreement if the White House decided to withdraw from it.

central-park-1804588_1920Thus, through the fight against climate change, cities are developing new ways of thinking about global cooperation. This new governance model relies on all organizations and their competencies to take the most effective actions in the face of the increasing global crisis that is climate change. From individual actions to global cooperation, cities are creating a global network of action, aiming to achieve sustainable development with or without national support. This movement, led by the C40 Cities Climate Leadership Group, believes in the idea that “as most humans in the future will live in cities, it just makes sense that our solution to climate change will reside there too”. Accompanying this concept lies the argument that winning the fight against climate change will only be possible through the commitment of all.

To learn more about the C40 Cities Climate Leadership Group: http://www.c40.org/

NIÑA DE LA INDIA DE NUEVE AÑOS PRESENTA UNA DEMANDA JUDICIAL CONTRA SU GOBIERNO SOLICITANDO TOMAR ACCIÓN CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Mi gobierno no ha tomado medidas para regular y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Esto me afectará tanto a mí como a las generaciones futuras”, subrayó Ridhima Pandley, una niña de la India de nueve años de edad, después de que presentó una demanda judicial contra el gobierno de su país. La intención de Ridhima al tomar este paso extraordinario es obligar a su gobierno a que tome las medidas necesarias para combatir el cambio climático y prevenir cualquier daño adicional a su planeta.

De hecho, la India es actualmente el tercer país más contaminante después de China y Estados Unidos. Esta situación puede explicarse por el hecho de que la India dio prioridad al desarrollo económico, mientras que los problemas medioambientales no fueron considerados. Como resultado, el nivel de contaminantes peligrosos en la India aumentó un 13% entre 2010 y 2015, mientras que disminuyó en un 15% en China, Estados Unidos y Europa. Por lo tanto, esta situación ha traído consigo nuevos desafíos para la India, los cuales incluyen desde problemas para la salud hasta ser un obstáculo para el desarrollo. En enero de 2017, Greenpeace publicó un informe titulado “Airpocalypse: Evaluación de la contaminación del aire en las ciudades de la India”, en el cual se estima que anualmente más de un millón de personas han sido víctimas de la contaminación del aire en la India.

A little bit of street life in Ahmadabad

Ridhima considera que el gobierno de la India no ha cumplido las promesas que hizo durante la 21ª Conferencia de las Partes (COP21) que se llevó a cabo en 2015, cuando firmó y posteriormente ratificó el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Mientras que Chennai, una ciudad de la India, se enfrentaba a inundaciones históricas, el gobierno de ese país se comprometió ante la comunidad global a promover el desarrollo sostenible en su propio país, prometiendo obtener al menos el 40% de su electricidad a partir de fuentes renovables.

Un año y medio más tarde, continúa existiendo una necesidad vital de alejarse de las fuentes de combustibles fósiles en la India. Entre las 20 ciudades más contaminadas del mundo, el Banco Mundial confirma que 11 se encuentran en ese país. Más allá de los problemas de salud que causa para la población, el informe de Greenpeace señala que la contaminación también genera gastos adicionales que podrían reducir el PIB del país en un 3%.

SG Inagurates the Canal Top Solar Plant

La renuencia del gobierno a hacer la transición hacia las fuentes de energía renovable es aún más sorprendente dado que en mayo de 2017 los precios de la energía solar bajaron hasta alcanzar un nuevo récord mínimo en el país. Ahora más que nunca es importante considerar el desarrollo de la India a través del prisma de la sostenibilidad, sobre todo porque se prevé que las emisiones de gases de efecto invernadero se duplicarán en la próxima década si continúan los patrones actuales de crecimiento.

La medida que Ridhima ha tomado también representa la voluntad de la generación joven de participar en la lucha contra el cambio climático. Esta generación incluye a las primeras víctimas de la inacción, considerando que tendrán que batallar en el futuro con los efectos del cambio climático. En todo el mundo, desde los Estados Unidos hasta Sudáfrica, los jóvenes están pidiendo que se tomen medidas para proteger el futuro de nuestro planeta y para permitir que las próximas generaciones vivan en un medio ambiente sostenible. El mensaje de Ridhima también tiene por objeto fomentar la educación medioambiental, además de sensibilizar acerca de la emergencia que representa el cambio climático a nivel global, para generar líderes ecológicos para el mañana.sunset-298850_1920

Por lo tanto, la India se encuentra en la encrucijada del desarrollo. Al pedir al gobierno de la India que adopte una posición más activa en la lucha contra el cambio climático, Ridhima ha decidido allanar el camino hacia el desarrollo sostenible para las generaciones futuras. De hecho, esta vía actualmente es accesible y asequible en todo el mundo, y debe ser apoyada por todos. Como dijo Ban Ki-moon, ex secretario general de las Naciones Unidas, si “somos la primera generación que puede poner fin a la pobreza, también somos la última generación que puede retardar el calentamiento global antes de que sea demasiado tarde”.

Para obtener más información sobre la contaminación del aire en las ciudades de la India, por favor lea: https://secured-static.greenpeace.org/india/Global/india/Airpoclypse–Not-just-Delhi–Air-in-most-Indian-cities-hazardous–Greenpeace-report.pdf

ZAMBIA

NINE-YEAR-OLD INDIAN GIRL FILES LAW SUIT AGAINST HER GOVERNMENT CALLING FOR ACTION AGAINST CLIMATE CHANGE

 “My government has failed to take steps to regulate and reduce greenhouse gas emissions. This will impact both me and future generations”, stressed Ridhima Pandley a nine-year-old Indian girl after she filed a court case against the Indian government. In taking this unusual step, Ridhima intends to force her government to take the necessary action to combat climate change and prevent any further damage to her planet.

A little bit of street life in Ahmadabad

Indeed, India is currently the third largest polluter after China and the United States. This situation can be explained by the fact that India gave priority to economic development, while environmental concerns weren’t considered. As a result, the level of dangerous pollutants in India increased by 13% between 2010 and 2015 while it decreased by 15% in China, the United States and Europe. This situation has therefore brought new challenges to India, ranging from health issues to being a barrier to development. In January 2017, Greenpeace released a report titled “Airpocalypse: Assessment of Air pollution in Indian cities”, estimating that more than 1 million people, were victims of air pollution in India every year.

Ridhima considers that the Indian Government has failed to implement the promises it made during the 21st Conference of Parties (COP21) in 2015, when it signed and then ratified the Paris Agreement on Climate Change. While the Indian city of Chennai was facing historic floods, the Indian Government committed before the global community to promote sustainable development in its own country, promising to source at least 40% of its electricity from renewable sources.

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A year and a half later, there remains a vital need to transition away from fossil fuel sources in India. Among the 20 most polluted cities in the world, the World Bank confirms that 11 are located in the country. Beyond the health challenges it causes for the population, the Greenpeace report notes that pollution also accounts for additional expenses which could cut the country’s GDP by 3%.. The government’s reluctance to transition towards renewable energy is all the more surprising given that  in May 2017, solar prices reached another record low in the country. It is now more important than ever to consider India’s development through the prism of sustainability, particularly as greenhouse gas emissions are forecast to double over the next decade should current growth patterns continue.

Ridhima’s action also represents the will of the young generation to take part in the fight against climate change. They will be the first victims of inaction, considering that they will have to deal with the effects of climate change in the future. Across the world, from the United States to South Africa, young people are calling for action to protect the future of our planet and allow the next generations to live in a sustainable environment. Ridhima’s message is also meant to encourage environmental education, and raise awareness about the global climate change emergency, to create green leaders for tomorrow.

sunset-298850_1920Thus, India is at the crossroads of development. By calling on the Indian Government to take a more active stand in the fight against climate change, Ridhima has decided to pave the way to sustainable development for future generations. Indeed, this route is now accessible and affordable worldwide, and should be supported by all. As the former United Nations Secretary-General Ban Ki-moon said, if “we are the first generation that can end poverty, we are also the last generation that can slow global warming before it is too late”.

To learn more about air pollution in Indian cities, please, read: https://secured-static.greenpeace.org/india/Global/india/Airpoclypse–Not-just-Delhi–Air-in-most-Indian-cities-hazardous–Greenpeace-report.pdf

Creando sociedades inclusivas y sostenibles a través de los Smart Villages

La razón por la que estamos llevando a cabo este proyecto es porque se trata de una situación inaceptable”, explicó el Dr. John Holmes, co-director de la iniciativa Smart Villages durante la inauguración de su proyecto en Punta Cana. Lanzado en noviembre de 2016 en la República Dominicana, el proyecto tiene como objetivo reducir la brecha entre las poblaciones urbanas y rurales mejorando las oportunidades para las poblaciones que se encuentran “fuera de la red”. La iniciativa brinda acceso a servicios esenciales tales como la electricidad y el agua, además de servir como catalizador para el crecimiento de diferentes áreas, incluyendo la educación, la salud y la economía local.

“Nos estamos enfocando en las comunidades rurales porque es ahí donde muchos de los problemas todavía persisten y donde el acceso a la electricidad es una prioridad”, destacó el Dr. John Holmes. De hecho, las poblaciones rurales sufren por la falta de fuentes confiables de electricidad para iluminar sus hogares, cocinar o incluso operar sus negocios. Y lo que es peor, a veces les obliga a optar por fuentes nocivas de energía como las lámparas de queroseno. Por lo tanto, la iniciativa Smart Villages se centra en mejorar la salud de las personas mediante la introducción de fuentes de energía limpia. Al mismo tiempo, estos cambios podrían apoyar la seguridad económica y la protección del medio ambiente.

Además, esta iniciativa global, aplicada en países en desarrollo tales como India, Tanzania y Filipinas, contribuye al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas y al acceso a la energía limpia y asequible para todos. Estas acciones son esenciales, no sólo para asegurar una transición a la energía limpia, sino para promover el desarrollo sostenible y la lucha contra el cambio climático.

children-2143808_1920Aparte de esto, los Smart Villages contribuyen a que las sociedades sean más inclusivas y eficientes. Brindar acceso a los servicios esenciales hace que la administración local sea más eficaz. Además, al incluir a la población rural, estamos permitiendo que las personas elijan el futuro que desean con las mismas oportunidades que las que se ofrecen en entornos urbanos.

Así, con 8 millones de personas en el Caribe viviendo sin acceso a la electricidad, la iniciativa de Smart Villages es una oportunidad innovadora que puede acelerar el desarrollo sostenible de la región. Responde a las deficiencias de la urbanización e impulsa la renovación de las zonas rurales. Luchando por el acceso global a los servicios esenciales, este proyecto también debería acrecentar el atractivo de las zonas rurales, sin dejar a nadie atrás.

Para obtener más información sobre la Iniciativa de Smart Villages, por favor visite: http://e4sv.org/

village-1209270_1920Building inclusive and sustainable societies through smart villages

“The reason we are doing this project is because this is an unacceptable situation to be in” explained Dr. John Holmes, co-leader of the Smart Villages Initiative during the inauguration of his project in Punta Cana. Launched in November 2016 in Dominican Republic, the project aims to reduce the gap between urban and rural populations by enhancing opportunities in “off the grid” villages. The initiative brings access to vital services such as energy and water, but also serves as a catalyst for the growth of several areas including education, health and the local economy.

“We are focusing on rural communities because that is where many of the problems still lie and where energy access is a priority”, Dr. John Holmes highlighted. Indeed, rural populations suffer from a lack of reliable energy sources, for lighting their homes, cooking, or even powering their businesses. Even worse, it sometimes obliges them to opt for harmful energy sources such as kerosene lamps. The Smart Villages Initiative therefore focuses on improving people’s health by introducing clean sources energy. At the same time, these changes could support economic security and environmental protection.

Furthermore, this global initiative, implemented in developing countries such as India, Tanzania and the Philippines, contributes to the achievement of the United Nations Sustainable Development Goals and to the affordable and clean energy access for all. These actions are essential not only to ensure a clean energy transition, but to promote sustainable development, and the fight against climate change.

children-2143808_1920Beyond this, smart villages help make societies more inclusive and efficient. By bringing access to vital services, it makes local administration more effective. Moreover, by including the rural population, we are allowing people to choose the future they want with the same opportunities as those offered in urban settings.

Thus, with 8 million people in the Caribbean living without access to electricity, the Smart Villages Initiative is an innovative opportunity that can accelerate sustainable development for the region. It responds to urbanization’s drawbacks, and drives the renewal of rural areas. Fighting for a global access to vital services, this project should also increase the attractiveness of rural areas, leaving no one behind.

To find out more about the Smart Villages Initiative, please, visit: http://e4sv.org/ 

Re-examinando nuestras ciudades para construir un futuro sostenible para todos

Apenas representando el 3% de la superficie total de la Tierra, las ciudades albergan la mitad de la población global y representan el 75% de las emisiones de carbono, de acuerdo a la Agenda de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2030. Esta declaración pone en relieve uno de los principales retos de este siglo. De hecho, la urbanización, tanto en los países desarrollados como en los países en desarrollo, podría conducirnos a una situación de crisis mundial si no tomamos en cuenta los temas de sostenibilidad.

En este contexto, diversos actores de la comunidad mundial solicitan regularmente que se acelere el desarrollo de las “ciudades ecológicas“. Estas ciudades del futuro abordarán el desarrollo sostenible como un tema global. En otras palabras, se diseñará estas ciudades de manera que sean tan seguras, inclusivas, ambientalmente responsables y resistentes como sea posible.

Entre el 8 y el 11 de marzo tuvo lugar en Sídney la 11ª Conferencia Anual de Ciudades Ecológicas, con el objetivo de discutir los desafíos que enfrentan las eco-ciudades. La conferencia de este año, organizada por el Consejo de Construcción Ecológica de Australia (GBCA por sus siglas en inglés), se centró en el tema “Avance acelerado hacia el futuro”, el cual busca resaltar iniciativas innovadoras que ayuden a reestructurar nuestras ciudades y a alcanzar la Agenda para el Desarrollo Sostenible 2030 de las Naciones Unidas durante los próximos 15 años.

buildings-1835518_1920El cambio hacia los edificios ecológicos es un primer paso vital para las ciudades, en especial porque representan el 30% de la contaminación de las ciudades. Tal como se presentó en uno de los blogs oficiales de GFDD el mes pasado, el desarrollo de edificios ecológicos puede tener un impacto beneficioso en muchos sectores, incluyendo la eficiencia energética, las emisiones de carbono, así como para la salud de los trabajadores y de la población urbana en general. Por otra parte, la inversión en edificios ecológicos podría tener un impacto importante en la economía, ya que muchos estudios han demostrado que un medio ambiente más saludable puede evitar la separación, la falta de productividad y las enfermedades de los empleados.

Al mismo tiempo, las ciudades ya se enfrentan a la necesidad de densificarse. A medida que las poblaciones urbanas crecen, la expansión urbana no es una solución sostenible, dijeron los expertos durante la conferencia. Frente a este tema, muchas partes interesadas señalaron la necesidad de sensibilizar a las comunidades, las cuales a menudo no entienden los beneficios de la densificación. “Algo tiene que cambiar, porque no podemos densificar sin el apoyo de la comunidad”, subrayó Penny Sharpe, diputada parlamentaria australiana, en Sídney. Por lo tanto, el crecimiento de la densidad de las ciudades sólo puede apoyarse en un ambicioso compromiso público de rediseñar las ciudades, en un eficiente transporte público, espacios recreativos y edificios saludables.

vertical-garden-975977_1920Otro desafío al que las ciudades se enfrentarán en el futuro es la “lucha por los alimentos”. Mientras que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción de alimentos debe aumentar en un 70%, durante la conferencia en Sídney se hizo un llamado a las ciudades para que desempeñen un papel protagónico. Digby Hall, director de Weaver Studio con sede en Sídney, describió la forma en que las ciudades pueden participar en esta prioridad alimentaria. “Necesitamos un cambio de actitud donde la producción de alimentos sea considerada como parte de nuestra infraestructura crítica, al igual que lo son las carreteras y los automóviles”, sostuvo. En el futuro, las granjas de alimentos en complejos residenciales o en lotes de estacionamiento no utilizados, así como los jardines verticales, podrían formar parte de nuestro entorno urbano.

Por último, el “avance acelerado hacia el futuro”, obviamente está aprovechando las nuevas tecnologías innovadoras. La revolución informática y el auge de la realidad aumentada son dos innovaciones que podrían facilitar enormemente el cambio de las ciudades. La influencia de la informática está en auge, y ahora se la reconoce como un activo para los encargados de formular políticas, los diseñadores y los planificadores. El uso de sensores que controlan los niveles de contaminación, el flujo del tráfico y el número de habitantes en una ciudad parece ser una solución para resolver problemas que de otra manera podrían pasar desapercibidos, explicó Chris Pyke, jefe de la oficina de estrategia de la empresa de redes de sensores ambientales Aclima. La otra innovación que está a punto de incorporarse al diseño de las ciudades es la realidad aumentada. Esta útil tecnología podría ser adaptada al sector de la construcción, ya que ofrece la oportunidad de discutir los proyectos en mayor detalle y podría, por lo tanto, reducir los errores.

Por lo tanto, es probable que el diseño de las ciudades cambie en el futuro. Dado que 3,5 mil millones de personas actualmente viven en espacios urbanos, es de gran importancia pensar en el futuro sostenible de las ciudades. En la actualidad, las soluciones innovadoras están superando los obstáculos y permitiendo que los encargados de formular políticas, los diseñadores de ciudades y otras partes interesadas construyan juntos la ciudad del futuro.

Para obtener más información acerca de la 11ª Conferencia Anual de las Ciudades Ecológicas, por favor consulte: http://www.greencities.org.au/

new-york-540807_1920Rethinking our cities to build a sustainable future for all

Representing only 3% of the Earth’s land, cities contain half of the world’s population and account for 75% of carbon emissions states the United Nations 2030 Agenda for Sustainable Development. This statement highlights one of the main challenges of this century. Indeed, urbanization, in both developed and developing countries could lead us to a global crisis situation if we don’t take into account sustainable concerns.

In this context, various stakeholders from the global community, regularly call for a faster development of “green cities”. These cities of the future, will tackle sustainable development as a global issue. In other words, these cities will be shaped in order to be as safe, inclusive, environmentally responsible and resilient as possible.

From March 8 to 11, the 11th Annual Green Cities Conference took place in Sydney, with the aim of discussing challenges facing green cities. Organized by the Green Building Council of Australia (GBCA), this year the conference focused on the topic “Fast Forward to the Future”, which look to highlight innovative initiatives that will help reshaping our cities and achieve the United Nations’ 2030 Agenda for Sustainable Development over the next 15 years.

buildings-1835518_1920Shifting to green buildings is a vital first step for cities, particularly as they account for 30% of cities’ pollution. As presented in one of GFDD’s official blogs last month, developing green buildings can have a beneficial impact on many sectors including energy efficiency, carbon emissions, to health of workers and urban dwellers in general. Moreover, investing in green buildings could have a significant impact on the economy, as many studies have showed that a healthier environment can prevent employee’s disengagement, unproductiveness and illness.

At the same time, cities already face the need for densification. While urban population is increasing, urban sprawling is not a sustainable solution, experts said during the conference. In the face of this issue, many stakeholders flagged the need to raise awareness through communities, who often don’t understand the benefits of densification. “Something has to change, because we cannot do density without community support”, underscored the Australian MP Penny Sharpe, in Sydney. Thus, increasing cities’ density can only be underpinned by an ambitious public commitment to reshape cities, through efficient public transportation, recreational spaces, and healthy buildings.

vertical-garden-975977_1920Another challenge cities will face in the future is the “fight for food”. While the Food and Agriculture Organization (FAO), estimates the food production needs to increase of 70%, cities were called to play a prominent role during the conference in Sydney. Digby Hall, director at Sydney-based Weaver Studio, described how cities can participate in this food imperative. “We need an attitude shift where food production is regarded as part of our critical infrastructure, just like roads and cars are”, he argued. In the future, food farms in residential complexes or unused carpark lots and vertical gardens could become part of our urban environment.

Finally, “fast forwarding to the future”, is obviously taking advantage of new innovative technologies. The data revolution, and the rise of augmented reality are two innovations that could tremendously ease change of cities. The influence of data is booming, and is now recognized as an asset for policymakers, designers and planners. Using sensors that monitor pollution levels, traffic flow and population numbers in a city appears as a solution to solve problems that may otherwise go unnoticed, Chris Pyke, chief strategy office of the environmental sensor networks firm Aclima, explained. The other innovation which is about to go mainstream in cities’ design, is augmented reality. This useful technology may suit the building sector as it gives the opportunity to discuss projects in greater details and could therefore reduce errors.

Thus, the shape of cities is likely to change in the future. As 3.5 billion people currently live in urban spaces, it is of great importance to think about the sustainable future of cities. Nowadays, innovative solutions are overcoming obstacles and allow policy makers, city designers, and other shareholders to build together the city of the future.

To find out more about the 11th Annual Green Cities Conference: http://www.greencities.org.au/