Esclavos de un Círculo Vicioso con el Plástico

Por: Omar Shamir Reynoso, Biólogo Marino Dominicano

El pasado 12 de Julio el litoral costero de Santo Domingo, capital de República Dominicana, amaneció desbordado de basura por los efectos de la tormenta tropical Beryl, la cual provocó una importante cantidad de lluvia sobre el territorio y con ella, a través del río Ozama, cientos de toneladas de desperdicios llegaron hasta el Mar Caribe.

Para sorpresa de muchos, este fenómeno se repite con cierta frecuencia. En ocasiones ocurre en menor magnitud y por eso quizás no había llamado la atención de medios de comunicación locales e internacionales. Esta vez, numerosas voces en todo el mundo y a través de las redes sociales se hicieron eco de la “isla de basura” del Malecón dominicano, una mezcla de plástico, foam y lilas (eichhornia crassipes, especie exótica invasora que coloniza el río Ozama).

Las alarmas se activaron y cientos de instituciones gubernamentales, de la sociedad civil y militares se congregaron para dar atención y retirar del mar la alarmante cantidad de basura. Las autoridades hablaron de aproximadamente 1,000 toneladas; las imágenes le dieron la vuelta al mundo; toda la sociedad se mostró preocupada.

La cantidad de basura que no se ve en estas fotos actuales y que se ha estado depositando en la zona por décadas es mucho mayor a la que se ha encontrado en esta ocasión. El mayor problema es con el microplástico, que se desintegra en partes menores de 5 mm y hace prácticamente imposible su recolección.

Este fenómeno atmosférico (la tormenta tropical Beryl) evidenció por un lado la deficiencia ciudadana de hacer un uso responsable de los desechos, y por el otro lado la deficiencia de las autoridades al no tener políticas efectivas para evitar que eventos como este continúen ocurriendo.

Mientras miles de hombres y mujeres dedicaron largas horas a retirar la basura de las playas del Malecón de Santo Domingo, las provisiones de alimentos y bebidas que se contemplaron para los fines eran de plástico y foam, los mismos dos compuestos con los que principalmente estaban librando la batalla de recolección; además, a pocos kilómetros de distancia se soltaron globos al aire en la celebración que desvelaba un busto del principal padre de la patria dominicana (ignorando el problema que esto representa para su posterior recolección).

La moraleja en todo esto es bien clara: la sociedad civil, los empresarios y las autoridades civiles y militares deben abocarse a una drástica reducción del plástico de un solo uso y del foam.

No todo está perdido para los dominicanos. En Puerto Plata, por ejemplo, en la urbanización Bayardo, sus residentes han tenido la iniciativa de clasificar sus desechos, muestra de que cuando se quiere, se puede. Sólo hace falta prender la chispa. Por otra parte, más recientemente la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley sobre manejo de residuos sólidos, lo cual abre una nueva etapa sobre el tema de manejos de desechos sólidos en el país. Aún quedan pendientes importantes desafíos para que esta nueva regulación cumpla con los estándares deseados y que pueda contribuir a educar a la población a todos los niveles.

El dramático panorama del “mar de plástico y basura” que vimos hace nos días sirvió de motor para exponer la problemática y generar conversaciones que estaban pendientes. Ahora tenemos una tarea adicional: encontrar soluciones sostenibles de igual o mayor magnitud, que permitan cambiar la percepción generalizada en el mundo de que “en RD somos sucios”.

¿Qué puede hacerse? Cada ciudadano puede reducir su consumo de plásticos y envases de un sólo uso (como las bolsas plásticas, los sorbetes o calimetes), y eliminar el uso de foam. Existe una petición para prohibir las bolsas plásticas en la República Dominicana, a la que puedes apoyar firmando aquí.  También puede disponerse a recibir más información sobre estos temas. Por ejemplo, el DREFF tiene disponible una cartelera de documentales que de manera gratuita pueden verse en línea (DREFF 24/7). Y por último, puede contribuirse a mejorar la percepción internacional del país compartiendo en redes sociales y con los medios de comunicación en todo el mundo, las buenas prácticas en sostenibilidad que existen aquí, así como tantas imágenes positivas y buenos ejemplos a seguir.

Slaves to the Vicious Cycle of Plastics

By: Omar Shamir Reynoso, Dominican Marine Biologist

When daylight broke this past July 12, the coast of Santo Domingo – the capital of the Dominican Republic – was awash with tons of debris due to the impact of Tropical Storm Beryl.  The storm brought with it an impressive amount of rain and, with it, through the Ozama River, washed tons of garbage into the Caribbean Sea.

Many were surprised to discover that this phenomenon is not all that uncommon. Sometimes the amount of garbage that surfaces is not that great, and perhaps this is one of the reasons the local and international media outlets had not paid much attention to it.  But this time, multiple voices from around the world and through social media outlets highlighted the “island of garbage” Santo Domingo’s seaside boulevard had become: a “sea” of plastic, foam and water hyacinths (Eichhornia Crassipes), an invasive exotic species found in the Ozama River.

The alarms went off and hundreds of government and civil society institutions, working jointly with the military, came together to remove the alarming amount of garbage that had accumulated along the shoreline. The authorities reported a staggering number of thousands of tons of garbage.  The images quickly went around the world and all of society expressed its concern.

The amount of garbage not seen in these current photographs has been deposited in the region for decades, and is much greater than the garbage and debris that surfaced on this particular occasion.  The most important problem is the high level of microplastics, which disintegrate into minute pieces, making it literally impossible to remove from the contaminated area.

On one side, Tropical Storm Beryl highlighted the inefficient ways citizens handle garbage. On the other, the storm revealed the ineffectiveness of the authorities due to the lack of effective policies that could help avoid the repetition of other similar phenomena.

The thousands of men and women who dedicated long hours to the removal of the garbage that ended up along Santo Domingo’s seaside boulevard discovered that the great majority of the waste material consisted of plastic and foam. These two components, the same that were being used for their food and beverages during the cleaning, turned out to be the most difficult elements in the battle carried out to remove garbage from the shoreline. In addition, interestingly enough, just a few kilometers from the site, hundreds of balloons were released into the air to celebrate the unveiling of a bust of the country’s most important founding father, ignoring the problem plastic balloons represent when the time comes to remove them.

The moral of this story is quite clear: civil society, the private sector, as well as the government and military authorities, must severely crack down on the use of plastic and foam materials.

However, not all is lost for Dominicans. In Puerto Plata’s Bayardo neighborhood – part of the north coast’s most important city – its residents have come up with an initiative to classify garbage, demonstrating that where there is a will there is a way. All that is needed is a simple spark to get things going.

On the other hand, and more recently, the Chamber of Deputies in Congress approved a bill on the handling of solid waste and opening a whole new chapter on the issue of solid waste management in the country. Important challenges are still pending for this regulation to comply with the required standards necessary, and that can eventually contribute to educate the population at all levels.

The dramatic images of the “sea of plastic and garbage” that we saw just a few days ago served to expose the problem and generate pending conversations on this issue. We now face an additional task: finding sustainable solutions of an equal or greater magnitude, that will eliminate the generalized worldwide perception that “in the DR we are dirty.”

What can be done? Each citizen can reduce his or her use of plastics (such as plastic bags and straws) and eliminate the use of foam articles. There is also a petition to prohibit the use of plastic bags in the Dominican Republic. You may support the petition by signing here. You can also receive more information on these issues.  For example, the DREFF features a series of documentaries that anyone can watch, free of charge, online (DREFF 24/7).

And, finally, you may also contribute to improve the country’s international image by sharing through social media and sending to international media outlets the best sustainable practices we have here, as well as positive images and best practices to follow.

Cómo FUNDEMAR enfrenta el desafío de la preservación de los arrecifes de coral y vida marina

Por: Jordana Vásquez, creadora de www.UrbanOnSite.com y gerente de proyectos de Eficiencia Energética y Sostenibilidad en Nueva York. 

Existen docenas de disciplinas dentro del mundo de la vida marina. Sin embargo, es probable que estas se puedan categorizar dentro de los temas de conservación y concientización. Una organización que está haciendo olas, es FUNDEMAR, Fundación Dominicana de Estudios Marinos. Jordana Vásquez, a través de Urbanonsite, tuvo la oportunidad de reunirse con María Villalpando, Coordinadora en Conservación de Biodiversidad Costera Marina, y platicar acerca de los arrecifes de coral y la contribución de FUNDEMAR.

La misión de FUNDEMAR es contribuir al desarrollo sostenible a través de la investigación, la educación y los proyectos que promueven la conservación de los recursos naturales costeros y la vida marina en la República Dominicana. Sus proyectos incluyen pero no se limitan a la preservación de arrecifes de coral, ecoturismo, limpieza de playas, vida silvestre marina y el compromiso con buzos locales y miembros de la comunidad. Sin embargo, a pesar de los implacables esfuerzos de la organización en la esfera de la vida marina, hay un oponente que ataca sin previo aviso y sin signos de desaceleración.

El calentamiento global llegó para quedarse, y se considera como solo uno de los síntomas del cambio climático. Uno de los desafíos a los que se enfrentan los arrecifes de coral ante las alzas de temperatura en el mar es el impacto a la capacidad de reproducirse y poblar las colonias. Esta es la razón por la cual FUNDEMAR se encarga de servir como habilitadores de la reproducción de arrecifes de corales jóvenes.

Los voluntarios son bienvenidos, y junto con el equipo de FUNDEMAR, han creado estructuras que han demostrado ser resistentes a la amenaza de las mareas altas y las tormentas. Hoy en día, estas estructuras resultan ser un refugio seguro para que la vida marina crezca, se reproduzca y aumente la biodiversidad. Además de salvar al mundo un arrecife de coral a la vez, tienen una asociación de beneficio mutuo con buzos locales que ha demostrado ser muy exitosa en el suministro de equipos y recursos para su investigación y trabajo.

Otros contribuyentes importantes al deterioro de los arrecifes de coral son la contaminación plástica y la pesca. Según “National Geographic”, y su artículos de “Plastic or Planet” 6,3 mil millones de toneladas nunca llegan a los contenedores de reciclaje y el plástico tarda aproximadamente 450 años o nunca en biodegradarse. No es un mito el hecho de que la contaminación y el plástico del océano matan la vida animal y dificulta la capacidad de los animales de poder vivir una vida plena y saludable. Es lamentable que, desde el plancton hasta las ballenas, la vida marina se vea afectada diariamente por la mala gestión de los desechos y como tal solo pueda ser corregida por humanos.

Quizás haya dudas sobre el tema del cambio climático, sin embargo, definitivamente no puede haber negación sobre los efectos de la contaminación en nuestros océanos. Por lo tanto, el ejemplo de FUNDEMAR al mostrar lo que un grupo de jóvenes impulsados por su misión están haciendo, es un cambio importante y visible.

Para más información, visite http://fundemardr.org/

Challenges Faced by FUNDEMAR to Preserve Coral Reefs and Marine Systems

By: Jordana Vásquez, Creator of http://www.UrbanOnSite.com and Project Manager of Efficient Energy and Sustainability in New York

There are dozens of disciplines within marine systems.  However, it is most probable that these can be categorized within the conservation and awareness agendas.  A particular organization that is making waves is the Dominican Foundation of Marine Studies (FUNDEMAR).  Jordana Vásquez, through Urbanonsite, had the opportunity to meet with María Villalpando, Conservation Coordinator in Coastal Marine Biodiversity to discuss the current situation faced by coral reefs and the contributions being made by FUNDEMAR on this issue.

FUNDEMAR’s mission is to contribute to the sustainable development and conservation of coastal and marine systems of the Dominican Republic through research, education and specific projects. Some of these projects include – but are not limited to – the preservation of coral reefs, ecotourism, beach clean-up initiatives, marine life issues, and a commitment to work with local divers and communities. However, in spite of the tremendous efforts carried out by the organization in this area, there is a fierce opponent that attacks swiftly and without prior notice.

Global warming is here to stay and is considered to be one of the major side effects of climate change.  One of the challenges faced by the coral reefs, due to the rising water temperatures, is to efficiently reproduce and populate its colonies. This is the reason why FUNDEMAR works to populate coral reefs with young corals.

Volunteers are welcome and, along with the FUNDEMAR team, they have created structures that have proven to be resistant to the threat of high tides and storms. Today, these structures have become a safe refuge for the growth and reproduction of marine life and biodiversity.  Aside from saving one coral reef at a time, the organization has strengthened a successful relationship with local divers in providing them with equipment and resources for their research and work.

Other important contributors to the deterioration of coral reefs are the contamination by plastic materials and fishing.  According to the article “Plastic or Planet,” published by National Geographic magazine, 6.3 million tons of waste never reaches recycling containers.  And, plastic takes approximately 450 years – or never – to biodegrade.  It is not a myth that pollution and plastic are killing marine life in the world’s oceans, as well as hindering the capacity of these marine animals to live a healthy and plentiful existence.  It is unfortunate that marine wildlife – ranging from plankton to whales – is seriously impacted on a daily basis due to the bad management of waste disposal, a situation which can only be corrected by humans.

Perhaps there’s doubt about the issue of climate change.  However, there is no question regarding the pollution of our oceans. Therefore, the example set by FUNDEMAR – bringing in groups of young people attracted by its mission – is having an important and visible impact.

For more information, please visit: http://fundemardr.org/

¡Cuatro tesoros naturales de América Latina y el Caribe que necesitan tu ayuda!

Por Geovanny Vicente, Bloggero Invitado

Escondidas en las selvas, desiertos y montanas de Latinoamérica y el Caribe, yacen  las claves para revertir el impacto del cambio climático. La región posee la  fuente de oxigeno más grande del planeta, la mayoría de las diversas especies de fauna y flora, y varias maravillas naturales del mundo que necesitan nuestra ayuda. Aquí presentamos algunas iniciativas en marcha  enfocadas en la preservación de cuatro sitios vitales  para el futuro ecológico de nuestro planeta:

  1. Amazonia, Sudamérica- La selva más grande del mundo descansa  en el corazón de América del Sur, con territorio en ocho países del continente: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana Francesa, Guayana, Surinam y Venezuela. La Amazonia es la fuente de biodiversidad más grande que existe y uno de los factores más determinantes en la salud de nuestro planeta. La calidad del aire del mundo depende  de la vegetación de la selva amazónica, y con la tendencia alarmante de desforestación, contaminación del agua y extracción de recursos naturales, su biodiversidad está más amenazada que nunca. Iniciativas surgidas de la Cumbre de París para regenerar los bosques  y reducir  las emisiones de dióxido de carbono preparan el camino hacia una solución global para preservar estos recursos preciosos en la Amazonia. El plan  conocido como Colombia 2030: Sostenible  y en Paz, establece un ejemplo en la región para que los países puedan  de manera sistemática, trabajar para el desarrollo rural y la reforestación de la Amazonia de conformidad con los compromisos globales acordados en París.
  2. Desierto de Chihuahua, México y los Estados Unidos-  El Desierto de Chihuahua es el más grande de Norteamérica, abarcando tanto a México como a los Estados Unidos. En consecuencia, los desafíos generados por los efectos del cambio climático son coordinados por los dos países. En México, el Desierto de Chihuahua  es una de las áreas más vulnerables debido a la escasez de agua para mantener y apoyar a más de  1,000 especies endémicas, así como a los agricultores y ganado en los dos lados de la frontera. Un tratado binacional firmado en 1944, ha sido la solución para amortiguar la sequia extrema y manejar los recursos hídricos compartidos de la cuenca natural de un desierto que, entre los dos países, abarca 7 estados. Continuar esta asociación transfronteriza para combatir los intensos efectos del cambio climático es la mejor solución para preservar la biodiversidad del desierto de Chihuahua.
  3. Lago Enriquillo, República Dominicana- El lago más grande (375 km²) del Caribe ha venido expandiéndose a una velocidad de un 1 metro por año en la última década, destruyendo tierras de cultivo,  los hogares de personas y algunas de las faunas silvestres más vulnerables de la República Dominicana. Los investigadores señalan que la extensión del lago se ha duplicado debido a las fuertes lluvias, teniendo ahora el tamaño de Atlanta, un fenómeno global sin precedentes. Los científicos sugieren que el cambio climático es la causa-raíz detrás de la subida de las aguas, aunque todavía ellos deben descubrir  las razones precisas. Mientras tanto, el más reciente informe de Cambio Climático de los Estados Unidos (U.S. National Climate Assessment) pronostica más patrones meteorológicos extremos en el Caribe con menos tormentas tropicales, pero más intensas.En un intento para reducir los impactos del cambio climático, República Dominicana ha invertido 24 millones de dólares para lanzar un proyecto de ciudad verde con el fin de  crear una comunidad ecológicamente sostenible para las personas que una vez vivieron en lo que hoy es el Lago Enriquillo. Esta nueva ciudad se llama Nuevo Boca de Cachón y es el hogar de  más de 560 familias.
  4. Machu Picchu, Perú- La antigua civilización Inca  en Machu Picchu, una de las más asombrosas maravillas del mundo moderno, ha estado continuamente amenazada por el cambio climático y El Niño. Glaciales derretidos debido a las altas temperaturas, han generado peligrosos deslizamientos de tierra e inundaciones dentro de Machu Picchu. Algunos de los esfuerzos de conservación que el gobierno local y empresas de tours están llevando a cabo para educar a los visitantes en cuanto al cuidado de este tesoro natural y cultural, incluye medidas de turismo sostenible para reducir el uso de bolsas plásticas y baterías que crean residuos no biodegradables.

El gran desafío de la presente generación, es la unión de todos  para salvar estos recursos preciosos que están desapareciendo rápidamente debido a los efectos de los niveles elevados del mar y los patrones climáticos extremos. Si conoces otros tesoros naturales que necesitan ayuda de manera urgente, siéntete libre de dejarnos saber en la sección de comentarios.

Four Natural Treasures in Latin America and the Caribbean that Need Your Help!

By Geovanny Vicente, Guest Blogger

Hidden in the rainforests, deserts, and mountains of Latin America and the Caribbean lay the keys to reversing the impact of global climate change.  The region claims the world’s largest single-source of oxygen, most diverse species of flora and fauna, and several Natural Wonders of the World that need our help. Here are ongoing initiatives focused on preserving four sites vital to the ecological future of our planet:

  1. Amazon, South America– The world’s largest rainforest lies in the heart of South America with territory in eight countries: Bolivia, Brazil, Colombia, Ecuador, French Guiana, Guayana, Suriname, and Venezuela. The Amazon is the world’s largest source of biodiversity and one of the most determinant factors of the health of the planet. The quality of Earth’s air depends on the vegetation of the Amazon rainforest, and with alarming trends of deforestation, water pollution, and resource extraction, it is more threatened than ever.  Initiatives that have come out of the Paris Summit to regenerate forests and cut carbon emissions lead the way toward a global solution to maintaining the precious resources in the Amazon. The Sustainable Colombia Initiative sets an example for countries in the region to systematically address rural development and reforestation efforts in the Amazon in adherence to global commitments agreed upon in Paris.
  2. Chihuahuan Desert, Mexico and the United States – The Chihuahuan Desert is the largest in North America spanning both Mexico and the United States, thus, the challenges posed by climate change are coordinated between both countries. In Mexico, the Chihuahuan Desert is one of the most vulnerable areas to maintain because of the scarcity of water needed to support more than 1,000 endemic species, as well as farmers and livestock on both sides of the border. A binational treaty signed in 1944 has been the solution to buffering the desert from extreme draughts and managing its shared water resources according to the natural watershed of the Chihuahuan Desert which encompasses seven states across two nations. Continuing this cross-border partnership to combat the intensifying effects of climate change is the best solution to preserving the desert’s biodiversity.
      
  3. Lake Enriquillo, Dominican Republic – The largest lake (375 km²) in the Caribbean has been expanding at a rate of 1 meter per year over the last decade, destroying farmlands and homes of some of the most vulnerable people and wildlife in the Dominican Republic. Researchers say the lake has doubled due to heavy rains and is now the size of Atlanta, an unprecedented global phenomenon. Scientists suggest that climate change is the root cause behind the rising water, although they have yet to discover the precise reasons.  Meanwhile, the most recent S. National Climate Assessment forecasts more extreme weather patterns in the Caribbean with fewer, but more intense tropical storms.In an attempt to slow the impacts of climate change, Dominican Republic has invested $24M to launch a one-of-a-kind green cities project to create a sustainable living community for the people who had once lived in what is now Lake Enriquillo.  This new city is called Nuevo Boca de Cachón and is home to more than 560 families.
  1. Machu Picchu, Peru- The ancient Incan civilization in Machu Picchu, one of the most astounding wonders of the modern world, has been continually threatened by climate change and El Niño. Rising temperatures causing glaciers to melt have led to dangerous mudslides and flooding inside Machu Picchu. Conservation efforts that the government and local tour operators are taking to educate visitors on how to best take care of this treasured site include sustainable tourism measures to reduce the use of plastic bags and batteries that create pernicious sources of waste.

The next great challenge for our generation is to join together to save these precious resources that are rapidly disappearing due to the effects of rising sea levels and more extreme weather patterns.

La Paradoja de la Toma de Conciencia

Por Jake Kheel, bloggero invitado. Vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana y co-direcotr del documental Muerte por Mil Cortes

“No hay diferencia entre un pesimista que dice: ‘Se acabó, no te molestes en intentar hacer nada porque no hará ninguna diferencia’, y un optimista que dice: ‘Cálmate, todo va a salir bien.’ De cualquier manera, los resultados son los mismos. No se hace nada”.

Yvon Chouinard, fundador de Patagonia

A fines de 2017, la Fundación Grupo Puntacana y la Muestra de Cine Medioambiental Dominicana (DREFF) organizaron, junto al equipo de edición de la película, la proyección del documental Chasing Coral en todo el territorio de la República Dominicana. Chasing Coral cuenta con una fotografía impresionante y una narrativa persuasiva.  El documental logra resumir un tema complejo, como es el blanqueamiento de los arrecifes de coral, de modo que un público sin formación técnica no solo adquiere conocimientos básicos acerca de los corales, sino que además termina sintiendo una profunda preocupación por su inminente y grave situación. El éxito de la película les ha valido una nominación a los Premios Oscar al Mejor Documental.

Al igual que muchos documentales que exploran desafíos globales complejos, Chasing Coral enfrenta la difícil tarea de llevar la “toma de conciencia” sobre un problema, a iniciativas con acciones tangibles para resolverlo. ¿De qué manera una persona que asiste a la proyección de la película Chasing Coral puede realmente contribuir a reducir el blanqueo de los arrecifes de coral, el cual es un fenómeno global causado por los cambios a gran escala que han sufrido los océanos del planeta y el clima, y que causan la muerte de los corales? ¿De qué forma pueden los directores de películas tan poderosas como el documental de Al Gore sobre el cambio climático, An Inconvenient Truth, el cual ganó un Oscar, inspirar a las personas no únicamente a actuar sino a producir un cambio positivo? Esta paradoja de la toma de conciencia es uno de los mayores desafíos que el movimiento ambientalista enfrenta en la actualidad.

Lo cierto es, que la mayoría de las películas documentales ambientales carecen de  ofrecer una verdadera orientación. Al final de An Inconvenient Truth se le informa al público presente que la crisis climática inminente es solucionable. Se nos aconseja que compremos electrodomésticos y bombillas eficientes, que bajemos nuestros termostatos y que reciclemos. Se nos dice que debemos comprar un automóvil híbrido, si podemos pagarlo. Sin embargo, esta lista de recomendaciones parece ridículamente pequeña e insignificante, frente a los cambios monumentales que se están produciendo en todo el planeta y sus catastróficas consecuencias, todos representados en la película. Tanto así, que al parecer, los cineastas reconocieron esta deficiencia y se sintieron obligados a realizar una continuación de la película: An Inconvenient Sequel: Truth to Power.

Del mismo modo, Chasing Coral concluye con un mensaje esperanzador. Inmediatamente después de describir un futuro deprimente para los arrecifes de coral, se le dice al público que la transformación que salvará a los corales ya está en marcha. El protagonista de la película, Zack Rago, es mostrado enseñando a los niños en edad escolar sobre los arrecifes de coral mediante el uso de lentes de realidad virtual. También se le dice al público que las ciudades se están volviendo ecológicas y que las medidas climáticas están bien avanzadas. ¡Esto, a pesar de que más del 50% de la Gran Barrera de Coral fue destruida en cuestión de meses! ¿Está realmente produciéndose una transformación?

Tras haber producido y co-dirigido el documental Death by a Thousand Cuts, que explora el conflicto que surge entre la República Dominicana y Haití debido a la deforestación de sus bosques fronterizos, estoy íntimamente familiarizado con el problema excepcional de realizar un documental sobre el medio ambiente. Además de tener una historia interesante, los cineastas deben pensar en la recaudación de fondos, la producción, los personajes, la narrativa y, finalmente, la distribución de su producto. Todo esto mientras procura crear una obra de arte precisa, estimulante y que pueda producir cambios. Realizar una película es una tarea considerable, independiente de si se intenta provocar al público para que tome medidas que ayuden a resolver los complejos problemas medioambientales.

Nuestro equipo debatió sobre cómo debíamos terminar nuestra película. Lidiamos, por ejemplo, con temas tales como si debíamos presentar soluciones al desafío de la deforestación en La Española. En vez de producir carbón utilizando leña de los bosques, se podría convencer a los haitianos de utilizar otros combustibles menos perjudiciales como el gas propano. El gobierno dominicano debería tomar medidas estrictas contra la deforestación. Todos deberíamos reciclar. Al final, decidimos que el público debería ser quien decida por sí mismo cuál es el mejor curso de acción. Nuestra esperanza es que la película, y su inquietante final, crearán angustia y posiblemente ira y en definitiva, acción. Más que una receta sobre qué hacer, esperábamos generar la suficiente preocupación como para que el público se viera obligado a buscar por sí mismo una solución.

Esto de ninguna manera es una crítica abierta a Chasing Coral, Inconvenient Truth, o a cualquier otra de una docena de innovadoras películas medioambientales. Estas películas son obras de arte excepcionales que han generado una gran conciencia pública sobre temas medioambientales de importancia crítica y todos los numerosos premios recibidos son muy merecidos. Nos sentimos honrados de tener la oportunidad de presentar Chasing Coral en la República Dominicana.

Irónicamente, después de cinco años de producción y de un intenso esfuerzo para promover nuestra película, es probable que el único impacto medible que tuvo fue ejercer suficiente presión sobre el gobierno dominicano acerca del deterioro de sus bosques, por lo que se vio obligado a sustituir al (totalmente ineficaz) ministro de Medio Ambiente en funciones, por un líder más dinámico y comprometido. Pero si el final de la película hubiese ofrecido al público un grano de esperanza, también podría haber ofrecido una excusa para la inacción. Y, tal vez, la presión para realizar este cambio nunca hubiera ocurrido.

¿Qué sucedería si en lugar de dejarle al público esperanza, estas poderosas películas medioambientales nos dejaran algo distinto: desesperación? El autor Derrick Jensen, argumenta en su ensayo “Beyond Hope” que “cuando la esperanza muere, comienza la acción”. Jensen afirma que la desesperación es una respuesta perfectamente razonable frente a una situación desesperada y lo que es más importante, es sinónimo de empoderamiento. Cuando renuncias a la esperanza y “a confiar en alguien o en algo más para que solucione tus problemas…” simplemente comienzas a hacer lo que sea necesario para resolver esos problemas tú mismo”.

Quizás el movimiento ambientalista debería hacer cambios en su estrategia para así motivar a la acción. Sería interesante ver los resultados si emplearan la teoría de Jensen. Contrario a dejar al público con mensajes de esperanza y garantías de que se está produciendo una transformación, dejarlos en un estado de desesperación, indignación y con una profunda inquietud sobre las consecuencias de continuar actuando como de costumbre. ¿Será que los documentales sobre medio ambiente podrían ser más eficaces para incitar al público a defender al planeta si no le diéramos una razón para no hacerlo? No tengo la respuesta, pero al menos, si vamos a convertirnos en verdaderos agentes de cambio, debemos reflexionar sobre por qué la sensibilización ciudadana por sí sola no ha conducido a una protección más efectiva del medio ambiente.

The Awareness Paradox

By Jake Kheel, guest blogger. Vicepresident of Grupo Puntacana Foundation and co-Director of the documentary Death by a Thousand Cuts

“There’s no difference between a pessimist who says, ‘It’s all over, don’t bother trying to do anything, it won’t make a difference,’ and an optimist who says, ‘Relax, everything is going to turn out fine.’ Either way the results are the same. Nothing gets done.”

Yvon Chouinard, Founder Patagonia

In late 2017, the Grupo Puntacana Foundation and the Dominican Republic Environmental Film Festival (DREFF) hosted screenings throughout the Dominican Republic of the documentary film, Chasing Coral, with the film’s impact team. Chasing Coral has stunning photography, a compelling narrative and manages to summarize a complex subject, coral bleaching, so that a lay audience not only gains a basic understanding of corals, but feels deeply concerned about their impending plight. The film’s success has garnered a nomination for the Academy Awards Best Documentary.

However, like many documentary films that explore complex global challenges, Chasing Coral confronts the difficult challenge of converting “awareness” of a problem, into tangible actions to solve it. How can the average person watching Chasing Coral actually contribute to reducing coral bleaching, a global phenomenon caused by large-scale changes in the planet’s oceans and climate that cause the corals to die? How can Directors of powerful films like An Inconvenient Truth, Al Gore’s Oscar-winning documentary about global climate change, inspire people not only to act, but to produce effective change. This awareness paradox is one of the greatest challenges the environmental movement faces today.

Unfortunately, most environmental films struggle to provide guidance. At the end of An Inconvenient Truth the viewer is told that the climate crisis is imminently solvable. We are advised to buy energy efficient appliances and lightbulbs, to turn down our thermostats and to recycle. We are told to buy a hybrid car, if we can afford one. Yet this list of recommendations seems unreasonably small in the face of the monumental changes occurring around the planet, and their catastrophic consequences, all depicted in the film. (Apparently the filmmakers recognized this shortcoming and felt obliged to make a sequel, An Inconvenient Sequel: Truth to Power).

Similarly, Chasing Coral offers a message of hope to close the film. After painting a dire and downright depressing outlook for the future of coral reefs around the world, the audience is told that the transformation that will save the corals is already underway. The films’ protagonist, Zack Rago, is shown teaching school kids about corals reefs through virtual reality headsets. The audience is told that cities are being greenified and climate action is well underway. This despite over 50% of the Great Barrier Reef having been decimated in a matter of months. Is a transformation really underway?

Having produced and co-directed the documentary film Death by a Thousand Cuts, which explores the emerging conflict between the Dominican Republic and Haiti over their disappearing border forests, I am intimately familiar with the unique challenge of making an environmental documentary film. Besides having an engaging story, filmmakers have to think about fundraising, producing, characters, narrative and eventually, distributing their product. All this while trying to create an accurate, thought-provoking, and change-producing piece of artwork. Making a film is a major undertaking, never mind trying to provoke the audience to take action to help solve complex environmental problems.

Our team struggled with how to end our film. We grappled with whether we should present solutions to the challenge of deforestation on Hispaniola. Instead of making charcoal from the forests, Haitians could be convinced to use other less harmful fuels, like propane. The Dominican government should crack down on deforestation. We should all recycle. Ultimately, we decided that the audience should be allowed to decide for themselves the best course of action. We hoped that the film, and it’s unsettling ending, would create angst, possibly rage, and ultimately, action. Rather than a recipe for what to do, we hoped to produce enough concern that the audience would be compelled to figure it out what needed to be done on their own.

This is by no means an open criticism of Chasing Coral, Inconvenient Truth, or any other of a dozen groundbreaking environmental films. These films are exceptional works of art that have created significant public awareness about critical environmental issues. All of their numerous awards are merited. We were honored to be have the opportunity to present Chasing Coral in the Dominican Republic.

Ironically, after five years of production and a massive effort to promote our film, probably the only measurable impact it had was to put enough public pressure on the Dominican government about its deteriorating forests, that it was forced to replace the acting (and completely ineffective) Minister of Environment with a more committed, dynamic leader. But had the film left the audience with a kernel of hope at its conclusion, it might also have left an excuse for inaction. And just maybe the pressure to make this change never would have occurred.

What if, instead of leaving the audience with a smidgeon of hope, these powerful environmental films left us with something other than hope: despair. The author Derrick Jensen argues in his essay “Beyond Hope,” that “when hope dies, action begins.” Jensen contends that despair is a perfectly reasonable response to a desperate situation, and, more importantly, it is empowering. When you give up on hope and “relying on someone or something else to solve your problems…. you just begin doing whatever it takes to solve those problems yourself.”

Perhaps the environmental movement, more than messages of hope, and assurances that a transformation is already underway, needs to employ despair, outrage, and profound trepidation of the consequences of business as usual, as a strategy to inspire action. Would environmental documentaries be more effective at prodding audiences into defending the planet if we didn’t give them a reason not to? I don’t know the answer, but at the very least, if we are going to become real changemakers, we have to reflect on why creating public awareness alone has not led to more effective environmental protection.

Invertir en el futuro, no en el pasado: La industria verde es la clave contra el cambio climático

Por Geovanny Vicente, Bloggero Invitado
“Invertir en el futuro, no en el pasado”, como clave empresarial verde para ganar la guerra contra el cambio climático, fue la frase que el Secretario General de las Naciones Unidas, Antonio Guterres nos dejó como enseñanza durante la apertura de la One Planet Summit Paris,  el 12 de diciembre de 2017.

En este gran evento, bajo el liderazgo del presidente francés Emmanuel Macron, el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim y el Jefe de la ONU, Guterres, decidieron rechazar la teoría fatalista y derrotista alrededor del fenómeno del cambio climático para hacer un llamado a todos los líderes internacionales y a la ciudadanía responsable  de todo el mundo para afrontar juntos los grandes desafíos de esta emergencia ecológica que cada vez menos personas pueden negar.

La importancia de esta reunión de tres líderes radica en el lanzamiento de un proyecto ambicioso para ganarle la batalla al cambio climático. 12 compromisos fueron asumidos, la Coalición One Planet fue creada. Este liderazgo tripartito se asegurará de que estos compromisos sean cumplidos, por lo cual en los próximos meses estarán trabajando fuertemente en la implementación de los compromisos y esterarían reuniéndose nuevamente el próximo año para una reunión proyecto: la segunda One Planet Summit.

Esta es una iniciativa de $2 mil millones con el objetivo de profundizar los mercados locales de capital y expandir y desbloquear fondos privados para proyectos relacionados con el clima. El fondo ya está suscrito en más de mil millones.

Estos esfuerzos nos hacen un llamado a la creación de consciencia y hoy más que nunca debemos establecer alianzas entre nuestros gobiernos, sociedad civil, sector privado y aliados financieros para dar respuesta a esta amenaza global. El sector privado ya está viendo que “el negocio verde, es buen negocio”. En ese sentido, Antonio Guterres señalaba que las energías renovables son ahora más baratas que la energía proveniente del carbón en docenas de países desarrollados y en desarrollo, por tanto, hay que invertir en el futuro.

Por ejemplo, en la República Dominicana, una isla del Caribe vulnerable a los efectos del cambio climático, la Empresa Generadora de Electricidad Haina (EGE Haina), recientemente realizó el acto del primer picazo para la construcción de su cuarto parque eólico, Larimar 2, localizado en el municipio de Enriquillo, provincia de Barahona. El Parque Eólico Los Cocos de Pedernales, fue el primero, seguido por uno en la provincia Bani y otro en la localidad de Montecristi. Esta empresa genera el 18 % de la energía de República Dominicana.

Costa Rica por su parte,  aprovecha las lluvias y trabaja para que su matriz energética sea totalmente limpia para el 2021. Costa Rica está cerca de convertirse en la primera nación latinoamericana sostenida en su totalidad por energía renovable.

Con el incremento de condiciones climáticas extremas, se requiere el involucramiento de todos, pues necesitamos mayor acción colectiva para aprovechar el agua, los vientos y el calor como fuentes inteligentes de energía. Imaginen en el futuro, un generador de energía de emergencia alimentado por los vientos y el agua, podría ayudar a lugares como Dominica y Puerto Rico recuperarse de los devastadores huracanes de forma más rápida. Iniciativas de alianzas sector público-sector privado tenemos en la relación suscrita entre el gobierno de Puerto Rico y la compañía Tesla Inc., fabricante de automóviles con sede en Palo Alto, California. Esta relación empezó hace años cuando la isla intentó atraer empleos, pero se ha visto fortalecida a raíz del paso del huracán María y el ofrecimiento que hizo el CEO de la compañía, Elon Musk, para restablecer la energía en la isla a través de la fuente solar. Restablecieron la energía en un hospital infantil de San Juan y hace poco anunciaron 6 proyectos de energía.

Investing in the Future, not in the Past: Green Business as Key to Tackling Climate Change

By Geovanny Vicente, Guest Blogger
“Invest in the future, not in the past,” is the battle cry for green business to win the fight against climate change, according to the United Nations’ Secretary General Antonio Guterres, who opened the One Planet Summit in Paris with these words on December 12, 2017.

At this international event, held under the leadership of French President Emmanuel Macrón, the World Bank Group President Jim Yong Kim, and the Head of the United Nations Guterres, decided to reject the fatalist and defeatist theory about climate change and instead issue a call to action to world leaders and committed citizens across the globe. Only through collective action does the world have a chance to confront the major challenges of this environmental emergency that are growing increasingly harder to ignore.

The importance of this meeting led by these three leaders was the launch of an ambitious project to address the principal effects of climate change.  The leaders agreed upon 12 initiatives and created the One Planet Coalition.  This trilateral leadership will secure that these commitments are kept, and to achieve these goals over the following months they have been working diligently toward their implementation prior to their next meeting to measure progress at the 2nd One Planet Summit.

This is a $2 billion initiative with the goal of deepening local capital markets, as well as expanding and releasing private funds for climate-related projects.  To-date, more than $1 billion has been committed to the fund.

These efforts have motivated global leaders today more than ever to create alliances between and among governments, civil society, the private sector, and foundations that can identify and fund solutions to this global threat. The private sector is already seeing that, green business is good business.  To this end, Antonio Guterres pointed out that in dozens of developed and developing countries, renewable energies are now cheaper than energy from carbon sources, and as a result, it is critical to invest in the world’s future energy sources, rather than its past.  Traditional heavy oil and gas sources can emit harmful pollutants into the atmosphere if not utilizing the latest technological advancements to reduce their environmental footprint.

For example, in the Dominican Republic, a Caribbean island vulnerable to climate change, a local power generator (EGE Haina) recently completed the groundbreaking of the construction of its 4th wind energy farm, called Larimar 2, located in Enriquillo, Barahona, in the southwest of the country.  The wind energy farm Los Cocos in the southern Dominican province of Pedernales, was the first, followed by another in the nearby province of Bani, along with another in Montecristi, near the border with Haiti.  This company EGE Haina generates 18 percent of Dominican Republic’s energy, a growing percentage of which comes from wind turbines.

Costa Rica is another country utilizing its natural resources for energy security. The country’s high precipitation rate allows it to increase the amount of water in its hydroelectric dams.  Increasing its capture rate of the rain is helping to make Costa Rica’s energy grid derived from renewable sources by 2021, when combined with solar and biomass. Costa Rica is close to becoming the first Latin American country to power all of its energy from renewable sources, and lead the way for the hemisphere.  With the increase in extreme weather events, collective action is needed to harvest the surplus waters, winds, and heat as smart sources of energy.

Imagine a future emergency power-generator fueled by winds and water that can help places like Dominica and Puerto Rico recover more quickly from the devastating hurricanes, like those seen this year.  Well, that future is upon us, through forums like the One Planet Summit and public-private sector partnerships, such as that between the government of Puerto Rico and Tesla Motors.  The Puerto Rico-Tesla relationship began years ago when the island tried attracting new jobs and has been strengthened in the wake of Hurricane Maria and the offer made by Tesla CEO Elon Musk, to restore power on the island through the solar energy micro-grids. Musk and Puerto Rico’s Governor Ricardo Rossello connected after Hurricane Maria and restored the energy in a children’s hospital in San Juan as well as 6 similiar energy projects that scale-up Puerto Rico’s solar energy potential.

Tesla’s Elon Musk was among the 164 prominent figures at the One Planet Summit in Paris.  Tesla and many others in attendance are helping countries think creatively and act expeditiously to maximize local and global impact that improves our chances against climate change.